Cupertino,santo de los estudiantes,levitaba y era mal alumno


¿Sabías que hay un santo para los estudiantes? José de Cupertino era muy torpe y tan despreocupado con sus estudios que lo expulsaron del convento de los capuchinos.
Sin embargo ante los ruegos de su madre a su hermano, que era fraile franciscano, San José fue admitido como criado en el monasterio de Grotella. Entonces se produjo un cambio radical en la vida de Josè: desempeñó con notable destreza los deberes que se le encomendaban, y con su humildad, su dulzura su amor por la mortificaciòn y la penitencia se ganó el afecto y respeto de todos, logrando ser admitido entre los religiosos del coro.

En 1628 fue ordenado sacerdote y pasaba horas entregado a los trabajos manuales domésticos y de rutina. Desde el momento de su ordenaciòn, la existencia de San José fue una serie ininterrumpida de éxtasis, curaciones milagrosa y sucesos sobrenaturales que despertaron la envidia y la admiración de muchas personas.

A los 25 años realizó su primer vuelo. Habían entrado a la iglesia unos pastores tocando las gaitas y flautas, para celebrar la Navidad y de pronto el joven sacerdote dejó escapar un suspiro y salió volando como un pájaro hasta alcanzar la parte superior del altar mayor.

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A partir de entonces sus vuelos, realizados en trance místico, fueron frecuentes. Una vez, voló hasta lo alto de un árbol, donde permaneció media hora. Al abandonar el trance se asustó terriblemente, Tuvieron que bajarlo con la ayuda de una escalera.
El caso de José de Cupertino lo presenció el embajador de España. Un día el joven rezaba hincado en la iglesia. De pronto elevó la mirada y al ver la estatua de la Virgen, se emocionó tanto que se elevó unos metros, ante la sorpresa del diplomático. Se mantuvo pegado al techo varios minutos y descendió más tarde lentamente, como si fuera un planeador.

La inquisición lo mantuvo estrechamente vigilado, para descubrir si estaba en relaciones con Satanás, pero el propio papa Urbano VIII declaró su inocencia a partir de un día que presenció uno de los vuelos.
También declaró a su favor el Dr. Francesco Pierpaoli, que mientras le curaba una herida en la pierna, vió a Cupertino poner los ojos en blanco, extendió los brazos y se elevó ligeramente. El cirujano se dió cuenta que Cupertino parecía arrebatado por un éxtasis místico, ajeno a todo lo que lo rodeaba. Permaneció en el aire hasta que llegó el padre Silvestre Evangelista, del monasterio Ossimo que le rogó que bajara y entonces comenzó a descender.

San Cupertino fue una figura muy singular. Si se te dan mal los estudios, ya sabes, él te ayudará porque te entiende.