Messi y el maleficio del gol 500

Lleva cuatro partidos sin marcar, algo que no le sucedía desde 2009


¿Por qué Messi no puede llegar al gol 500?


Messi no tiene un buen recuerdo de Anoeta. Cada vez que pisa San Sebastián, casi siempre sucede algo. Es una perturbación constante, una concatenación de adversidades sin explicación lógica. Pero ocurre. No se gana desde 2007, hace un año se vivió aquel episodio maldito que solo el tiempo acabó y hoy, nueva derrota y otra oportunidad perdida para celebrar el gol 500, eso gol que debe redondear su carrera profesional y que se le resiste.

No pudo perforar la portería del Villarreal. Tampoco fue resolutivo frente al Real Madrid ni ante el Atlético. Hoy ha encadenado su cuarto partido seguido sin dar en la diana. Su reloj cuenta que es su peor racha desde 2009, desde aquellos cinco partidos en los que se quedó a cero. Depor, Espanyol, Inter, Xerez (los últimos 38 minutos) e Inter. No volvió a marcar hasta el minuto 18 del siguiente frente al Villarreal. En total, 416 minutos. Esta vez va por los 362, porque el gol al Arsenal cayó en el minuto 88. Demasiado tiempo para un jugador acostumbrado a ser relevante en ataque, decisivo, vital, mágico. Y aún siendo su peor tramo goleador, Leo lleva 37 goles. Hace ocho temporadas que pasa del mínimo de los 30.

Ausente en ocasiones, visiblemente cansando en otras, sin chispa, Messi no encontró su sitio sobre el césped. Caía en la banda y después se centraba buscando soluciones. En la primera parte no contabilizó ninguna ocasión. En la segunda tuvo varias, un remate con la puntera precisamente ubicado en el centro del área pero salió desviado por poco, un cabezazo centrado y un chut final. Rulli, siempre él, se lo estropeó todo.

No pareció tener fuerzas para practicar sus prodigiosos eslaloms ni tampoco para desbordar en el dribling. Desde que llegó de su viaje transocenánico, de aquellos amistosos internacionales, a Messi parece faltarle el aire. No es el único. Neymar también pareció desencajado. Flojo en el regate, en la estimación de la profundidad, el brasileño se quedó corto siempre. Le funcionó mejor la cabeza que las piernas. Le crujieron a faltas pero tampoco supo cómo sortearlas.

A Messi le afecta una bajada de fuerzas de la que suele recuperarse siempre, aunque también asuntos extradeportivos que le van martilleando desde hace tiempo. Hace una semana, desde que se filtraron los ?papeles de Panamá? que relacionaban personalidades con paraísos fiscales, su nombre salió en la primera lista