Los movimientos de obra pública comienzan a atraer a directivos de talla internacional. En un viaje relámpago de un día ?que ni siquiera incluyó la asistencia al WEF?, la cúpula del gigante transportista Alstom llegó al país para estrechar manos con el Presidente, Mauricio Macri. No vino a anunciarle números concretos de inversión, sino buenas intenciones. ?Hoy, Argentina es un mercado que desde la visión global es muy importante y más desde la visión regional. Y, considerando que este momento es muy importante para el país, queremos confirmar y reafirmar nuestro compromiso?, explicó Henri Poupart-Lafarge, CEO global de la compañía.



No harán el tren bala pero

Presente en el país desde 1993, la compañía emplea a 120 personas y cuenta con oficinas comerciales y otras tres dependencias, desde las cuales fabrican señalización de vías y material rodante, entre otros. Actualmente, la firma busca cumplir con el contrato que la obliga a entregar 180 vagones para las líneas D y H; hasta el momento, ha entregado menos de la mitad. En la línea B trabaja en la ampliación del sistema eléctrico y en la línea D, por su parte, en la inclusión de sistemas de aire acondicionado para material rodante que ella misma vendió tiempo atrás.

No obstante, la mirada está puesta en los nuevos proyectos que van más allá de la capital del país. ?Hemos sido adjudicados en nuestro primero proyecto de infraestructura y tenemos pensando continuar esas actividades. Queremos ser parte del proyecto de infraestructura anunciado por el presidente de Macri?, dice, y especifica: ?Hay un número de proyectos que están siendo desarrollados en la región. Uno de los más importantes es RER, que es una inversión de 14.000 millones de dólares anunciada por el gobierno?, dice el ejecutivo. Los desafíos en el país podrían cambiar la balanza de ingresos de la empresa en la región. ?Brasil era el 50 por ciento de nuestro mercado. Ahora, con la crisis, representa solo el tercio debido a la crisis. Todavía es el más importante, pero, en términos de perspectiva, con nuestras oportunidades, Argentina es más que Brasil en términos de oportunidades de licitaciones que se vayan a llamar?, afirma Michel Boccaccio, vicepresidente Senior de las operaciones de Alstom en América latina.


tren


Poupart-Lafarge, por su parte, no da números concretos de inversión, pero sí expectativas. ?Nuestra cifra de inversion está condicionada por el éxito que tengamos en las licitaciones?, aclara. Por el momento, la empresa el mes pasado ya organizó un seminario con fabricantes locales para integrar componentes fabricados en la Argentina a los suyos, debido a que los pliegos de licitación exigen que el 20 por ciento de los componentes sean fabricados localmente.
Además, entre las jugadas de Alstom en el país está el soterramiento del Sarmiento. ?Es un proyecto a cargo de un consorcio internacional. Hay un componente electromecánico que este grupo deberá licitar, en el cual perfectamente nuestras capacidades están en linea para responder esa necesidad. Por supuesto que estamos interesados en participar?, argumenta Ernesto Garberogl, director General de Alstom Argentina.

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El nombre Alstom no pasará desapercibidos para quienes recuerden el proyecto del tren bala argentino, que uniría Buenos Aires, Córdoba y Rosario, cuyo contrato firmó Cristina Fernández de Kirchner en 2008. ?Hubo tres proyectos significativos en América latina: Brasil, México y Buenos Aires. Ninguno de esos se terminó concretando, por ahora, porque las prioridades fueron asignar recursos ?que en este tipo de proyectos son cuantiosos? a proyectos que con menor inversión también satisfacían necesidades de movilidad en las ciudades. Son proyectos que necesitan muchos recursos de trabajo y tiempo de trabajo. Cada gobierno tiene que decidir todos sus planes?, sentencia Poupart-Lafarge.

La compañía festeja implementar el primer tren de este tipo en los Estados Unidos. La justicia de ese país, en 2014, dictaminó que la compañía debía pagar una multa récord de US$ 772 millones por pago de soborno a funcionarios en diferentes países por su labor en el sector energético. ?Alstom vendió recientemente la parte de energía a General Electric. Solía tener las dos partes. Ahora estamos concentrados solo en el transporte. Y nosotros ahora somos una compañía dedicada al transporte, de US$ 7 mil millones de negocio. La multa fue pagada al mismo tiempo de la venta de los negocios a GE. Y a partir de este momento tenemos una situación patrimonial muy solida que nos permite hacer negocios sin problema en el mundo, porque tomamos muchos recursos monetarios de la venta a GE?.
El foco no solo está puesto en Capital Federal, a pesar de que el negocio del subte sea rentable. ?Buenos Aires es la única ciudad que tiene subte en Argentina.

carlitos


Pero es una cuestión de capacidad. Creemos que las ciudades de más de un millón de habitantes están preparadas para tener un sistema de metro. Por debajo de esa cantidad, hay otras soluciones como el tranvía. Y en las ciudades grandes es un complemento al subte?, dice Poupart-Lafarge. Los ejecutivos han realizado estudios preliminares en ciudades como Rosario y San Luis, que han analizado la posibilidad de tener tranvías modernos y que por el tamaño de sus ciudades pueden ser una solución posible.

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?En la medida en que los gobiernos decidan esos proyectos, estamos para acompañarlos?, agregan los ejecutivos. Respecto al tranvía de Puerto Madero, hoy en desuso, el ejecutivo local, Ernesto Garberogl, se ataja: ?Lo de Puerto Madero fue un proyecto de hace diez años, de demostración, un prototipo. No fue un sistema de movilidad para la población. Fue un tranvía producido por Alstom, no vendido por Alstom, sino por un gobierno extranjero. Fue puesto a disposición para que la población conociera el modelo, con la intención de hacer una licitación posteriormente para una red de tranvías en esa área. El gobierno despuésés decidió no hacerla?