"Jugaba, había firmado el contrato, las mujeres lo perseguían, tenía familia. Todo perfecto", recuerda el mundialista Oscar Ruggeri.



Mirko Saric, a 17 años de su suicidio


En este canal hemos compartido historias densas, críticas, estremecedoras. Como la que protagonizó Ángel Di María, quien afrontó situaciones límite, de una gravedad extrema, de las cuales salió adelante con una gran perseverancia y un envidiable espíritu de lucha. Sin ese temple, podría haber caído en el pesimismo hasta decir ?basta?.

Ese laberinto de sensaciones negativas fue el que atrapó a Mirko Saric en el año 2000. El jugador de San Lorenzo prometía desde lo futbolístico, pero fuera del ámbito profesional lo perseguían los demonios.

Muerte

Primero sufrió la rotura en el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, lesión que lo marginó durante un tiempo prolongado del campo. Luego, entró en una profunda depresión. Y cuando en su entorno quisieron reaccionar, ya se había concretado el peor de los finales.

Oscar Ruggeri, defensor campeón mundial en México ?86 con la Selección Argentina, dirigía al cuadro de Boedo cuando el jugador tomó la triste determinación de quitarse la vida. Y de sus declaraciones en una entrevista brindada al programa ?Marca y Presión?, del canal TyC Sports, dejó entrever que el propio Saric había avisado que no estaba bien.

Según Ruggeri, ?una noche de concentración estoy en la habitación solo, mirando la televisión. Me golpean la puerta y era él. Se sentó en la cama. Jugaba, había firmado el contrato, las mujeres lo perseguían, tenía familia. Todo perfecto. Me mira y me dice ?no le encuentro sentido a la vida??. Un testimonio así ?te descoloca?. El entrenador creyó que Saric le haría un planteo por cuestiones relacionadas al juego.


link: https://www.youtube.com/watch?v=psS9uOX008E



Sin embargo, la charla derivó hacia carriles diferentes. El ex-River Plate, Boca Juniors y Real Madrid, entre otros, llamó de inmediato al padre para narrarle la situación. La respuesta: ?Quedate tranquilo que está medicado, está atendido?.

La tranquilidad, en casos límite como el de Saric, es la peor enemiga. Y la atención psiquiátrica recibida, a juzgar por el final, resultó deficitaria.

El exzaguero precisó, en la continuidad de su dramático relato, que ?una mañana estoy en mi casa, levantándome para ir al entrenamiento y me llaman diciéndome ?se mató Mirko?. ?No, dejate de joder?. ?No, venite que se mató Mirko?.


San Lorenzo


Casi una obviedad. Quien peor la pasó fue la madre del chico, Ivana, que chocó de frente con el suicidio: fue a despertarlo para ofrecerle el desayuno y, ante la falta de una respuesta, subió a su habitación a buscarlo: lo encontró ahorcado con una sábana.

Lo único que alcanzó a decir, con un hilo de voz, fue ?Mirko se muere?. Se lo intentó reanimar con los trabajos típicos de respiración boca a boca, pero los ejercicios fueron en vano, llenando de dolor a la familia y a todos aquellos que se acercaron, desconsolados, al funeral para despedir al joven de 21 años que jugaba por el sector izquierdo de la mitad de la cancha.