Héctor Fabián Orquera nació en Comodoro Rivadavia, pero se crió en Caleta Olivia. A los 16 años ingresó a la Marina. Estuvo en la Antártida y dio la vuelta al mundo. En 1974 realizó el curso de buceo táctico en Mar del Plata. El fue parte de la Operación Rosario, la cual se realizó el 2 de abril para recuperar la soberanía de las Islas Malvinas. Esta es su historia.
Un buzo táctico de Comodoro recuerda la ?Operación Rosario?
En 2004, Héctor Fabián Orquera se retiró de la Armada Argentina. Como recuerdo se llevó viajes por el mundo, haber conocido la Antártida y también el orgullo de haber sido uno de los participantes directos de la Operación Rosario, la cual encabezó la Armada el 2 de abril de 1982 con el objetivo de recuperar la soberanía de las Islas Malvinas.
Orquera era cabo primero, tenía 29 años y hacia 13 que había ingresado a la Marina donde realizó el curso de buzo táctico que le permitió ser parte de la recuperación de las islas. El hombre que se crió y vive en Caleta Olivia, pero que nació en Comodoro Rivadavia, recordó junto a Diario Patagónico esta operación que marcó el inicio del conflicto bélico con Gran Bretaña hace 30 años.
?Nosotros estábamos en Ushuaia en los primeros meses del año, y un día nos fueron a buscar en el helicóptero al monte. Nos llevaron a la ciudad, y de ahí nos trasladaron en avión a Mar del Plata para que vayamos a la unidad nuestra de buzos tácticos que depende del comando de la fuerza submarina?, evocó.
?Cuando llegamos a la unidad nuestra nos dijeron que había que adiestrarse y prepararse porque la única fuerza que estaba en condiciones de realizar la recuperación de las Islas Malvinas era la Armada. Veinte días estuvimos adiestrándonos en la zona de Puerto Madryn. Después volvimos a la unidad y se armaron los distintos grupos, y a mí me toco ir con 12 hombres más en el submarino Santa Fe que nos aproximó a la isla?, recordó.
El 1 de abril, Orquera y compañía ya se encontraban en la zona próxima al archipiélago realizando observaciones por el periscopio del submarino, pero las tropas terrestres no pudieron llegar como estaba planeado por un fuerte temporal que complicó la operación.
Al otro día, alrededor de las 22:30, los buzos salieron a la superficie para analizar el terreno. Sin embargo, el fuerte oleaje los llevó a decidir ingresar otra vez al submarino, para volver a intentarlo unas horas después e iniciar la navegación en un bote a motor con el objetivo de preparar el desembarco de las tropas en la orillas de las islas.

ODISEA EN EL MAR
?Todos los grupos sabían qué tenían que hacer, y cada uno de los grupos tenía funciones específicas que cumplir. Cuando volvimos a salir del submarino, navegamos como tres horas y llegamos a una playa donde nos cambiamos de ropa. No teníamos comunicación y ahí perdimos a un explorador porque no lo encontrábamos en la oscuridad?, recordó.
?Teníamos que salir de la bahía, dar la vuelta y visualizar el faro (San Felipe) y la ciudad, pero estaba todo apagado. Nos estaban esperando y por eso se modificó el lugar de desembarco. No teníamos punto de referencia, ni GPS, ni visor nocturno. Lo único que llevábamos era una ración de combate?, continuó.
El grupo comando anfibio y el grupo táctico fueron los encargados de realizar la operación, mientras las tropas británicas apostadas en las islas esperaban el desembarco escondidos en la oscuridad de la noche. Alrededor de las 5:50, los británicos visualizaron a los buques argentinos. Veinte minutos después, ambos grupos comenzaron a ganar terreno en proximidades de Moddy Brook, punto cercano a la casa del gobernador, por entonces Rex Hunt.
?El capitán Giachino, quien fue la primera baja en combate, y García Quiroga que también resultó herido fueron algunos de los que encabezaron la avanzada a la casa del gobernador, que era donde menos se esperaba el combate porque se esperaba más resistencia en el cuartel?.
?Nosotros nos dirigimos a la costa con tres hombres más, y nos tiramos cuerpo a tierra en el espejo de agua; todos los ruidos se escuchaban, estaba todo muy tranquilo. De ahí vimos a los buques de desembarco, y tuvimos que correr alrededor de 400 metros hacia la derecha, donde era el punto de desembarco. No sabíamos en qué condiciones estaba la playa, si había minas o explosivos, así que en fila india llegamos al lugar de marcación. El sigilo se pierde cuando el San Antonio arroja el ancla, todo el silencio se rompe?, explicó Orquera.
En ese momento se dio la señal de desembarco, ?fod red ok? (playa roja lista). De inmediato se abrieron las compuertas del San Antonio, comenzaron a descender las tropas, y luego los vehículos a oruga que transportaban personal.
?Desde ahí nosotros nos fuimos al aeropuerto donde había que desalojar la pista. El primer avión que llego fue un Hércules que pasó escoltado por dos Pucará donde venían coroneles y la plana mayor como si fuesen a cualquier lado, con dos cargadores, antiparras y nada mas?.
?De los que combatieron ninguno levantó la bandera: nos hicieron a un lado porque estábamos sucios. Esas son cosas que en la historia no se escriben. Hoy hay gente que dice que levantó la bandera, pero está muy limpita, con el casquito porque no combatió; los que combatieron no participaron del levantamiento de la bandera?, afirmó.

UN EJERCICIO MAS
A pesar de la intención del movimiento, y lo peligroso que puede resultar un desembarco frente a tropas enemigas, Orquera asegura que para ellos era un ejercicio más ?ya que trabajamos con ejercicios reales. No usamos nunca municiones de fogueo?.
?El buzo táctico está preparado para trabajar en el monte, la selva, el desierto. Cuando el mar está en peores condiciones, ahí trabajábamos, navegamos, buceamos y nadamos. Tiene distintas capacidades, por eso es una de las fuerzas especiales de la Armada?, explicó.
Luego de recuperar las islas, Orquera y un grupo de 12 especialistas fueron a buscar a los prisioneros que para trasladarlos a Comodoro Rivadavia y desde ahí a Uruguay. ?Tuvimos que traer el Hércules lleno. Cada soldado venía con sus cosas. Nosotros éramos doce y el resto del avión era todo de ellos. Los trajimos a la IX Brigada, ahí había como veinte micros, se abrió la puerta del Hércules y se hizo un vallado. Con un un micro se los trasladó a otro avión, y de ahí fueron a Uruguay que era país neutral?, recordó.
Esa noche Orquera y el grupo durmió en las instalaciones del Liceo Militar General Roca, luego de una ardua e histórica jornada que quedó en la mente de todos los que participaron en esta operación que al amanecer del 2 de Abril fue conocida por los argentinos.

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