Trastornos psicológicos vs. Problemas de la vida cotidiana
Cada tanto leo en Taringa gente comentando su experiencia con la terapia (algunas buenas, otras malas), sin embargo generalmente la mayoría de los que comentan (o al menos los que tuve la oportunidad de leer) tienen un concepto equivocado sobre la clínica psicológica, ya que no se discierne con claridad la diferencia entre los trastornos psicológicos y los problemas de la vida cotidiana. El objetivo principal de este post es clarificar un poco este asunto.
psicologia
Primero: una breve introducción
En nuestro país (argentina), la cultura de "ir al psicólogo" está muy arraigada, diferente al resto de los países del mundo.
La cantidad de psicólogos por habitante es prácticamente inédita a nivel mundial y,desde ya, esto es posible debido a que los argentinos "consumen" terapia.

trastorno obsesivo compulsivo

(Podes ver con mayor detalle las estadísticas acá: http://bvs.psi.uba.ar/local/File/CENSOPSICOLOGOS2010ar.pdf)

Sólo por citar algunos ejemplos, en España, Inglaterra o Dinamarca, nadie comentaría en público (es decir, a personas que no tiene confianza) que está yendo a un psicólogo, ya que esto implica reconocer a un desconocido que se tiene un problema importante. Sin embargo, en nuestro país es muy común que públicamente la gente comente que va a un psicólogo o que debería verlo. A diferencia de los países citados, ir a un psicólogo en argentina es "bien visto", ya que implica "conocerse mejor a uno mismo". Entonces: ¿es acaso que en el resto de los países las personas son orgullosas y no quieren admitir que tienen problemas y en nuestro país somos muy abiertos con nuestras emociones? (Por supuesto, no). ¿Cómo se explica entonces que en nuestro país exista tanto consumo de terapia? Intentar dar respuesta a esta pregunta es lo que motivo hacer este post y para ello, es necesario realizar una clasificación de los problemas psicológicos.
terapia
Segundo: una brevísima clasificación los problemas psicológicos
No es una tarea sencilla la de clasificar los problemas psicológicos ya que cargamos con un margen de error de base: toda clasificación deja por fuera ciertos aspectos que no son tenidos en cuenta. Sin embargo, para poder dar un orden al mundo, el ser humano no puede evitar clasificar (esto es una invariante humana, más allá de la ciencia aplicada, pero creo que requeriría un post aparte).
Me propongo compartir una primera clasificación de los problemas psicológicos básica y sencilla, la cual sirve como punto de partida para comenzar a pensar la complejidad del tema que estamos tratando.

Los problemas psicológicos pueden clasificarse en tres grandes categorías:

1. Problemas de la vida cotidiana
2. Trastornos psicológicos
3. Trastornos de la personalidad de base


Es posible pensar a las tres grandes categorías en un continuo, es decir, es son más graves los trastornos psicológicos que los problemas de la vida cotidiana y los trastornos de la personalidad, a su vez, son más graves que los trastornos psicológicos en general.

Comencemos a repasar las características principales de cada uno, para comprender por qué es necesario diferenciarlos:

1. Los problemas de la vida cotidiana: cualquier hecho social o persona que nos motive una disrupción de emociones negativas de manera sistemática puede considerar como un problema psicológico. Sin embargo, el mismo se considera como de la vida cotidiana, ya que es esperable que todos los seres humanos atravesemos por ellos:
a. Problemas de pareja (no encuentra pareja, miedo a la sexualidad o falta de disfrute, etc.)
b. Problemas con los convivientes (generalmente familiares directos, padres, hermanos, etc.)
c. Problemas laborales (falta de trabajo, maltrato laboral, baja remuneración, etc.)
d. Perdida de un ser querido (desde familiar cercano hasta una mascota)


Es posible que quien atraviese una situación como las referidas, se sienta angustiado (esto no siempre es así, ya que hay gente que sobrelleva muy bien diferentes tipos de problemas como los citados). La angustia (es decir, el malestar) que pueden generar estas situaciones -acá viene el aspecto clave de esta categoría- es mitigada por muchísimos factores, como conversar con amigos, familiares, líderes religiosos, un taxista o, simplemente, el paso del tiempo. A diferencia del resto del mundo (a excepción de Francia, cuya relación entre habitantes y psicólogos también es alta -aunque no tanto como la nuestra-), en argentina muchísima gente acude a terapia por uno o varios "problemas de la vida cotidiana". Esta es la principal razón por la que mucha gente mejora sin la "necesidad" de ir a terapia, por ejemplo "con buenos amigos". A su vez, esta es la principal causa del alto nivel de eficacia de la terapia: si muchísima gente acude al psicólogo con problemas de la vida cotidiana y los mismos se resuelven con el mero paso del tiempo, en el trascurso de la terapia se van a resolver sus problemas.

Si bien la terapia puede tener los mismos efectos que el paso del tiempo para las personas que tienen problemas de la vida cotidiana, no es menos cierto que la preparación de los terapeutas muchas veces ayuda a acelerar el proceso de bienestar. Es decir, es probable que te sientas mejor antes si vas a un psicólogo que si esperas que pase el tiempo.

No es común que alguien de España, Inglaterra o Dinamarca vaya a ver un psicólogo por problemas de la vida cotidiana. Pero sí lo es en argentina. Por eso, no implica una "exposición" comentar en público que estás yendo a ver a un psicólogo, ya que "¿quién no tiene problemas en la vida?".

Pero entonces, ¿cuándo "debería" ir a un psicólogo una persona? Sin ninguna duda: cuando tiene un trastorno psicológico.

2. Sobre los trastornos psicológicos
La principal diferencia que caracteriza a los trastornos psicológicos de los problemas de la vida cotidiana es que los mismos no remiten con el mero paso del tiempo, sino que, en la mayoría de los casos, empeoran. Por ello es que sin lugar a dudas la persona que tiene un trastorno necesita ayuda profesional y rápido. Luego de muchos años de padecer un trastorno, su remisión es más dificultosa.

Para poder referirnos a un trastorno es necesario, como su nombre lo indica, que estén presenten un conjunto de síntomas (muchos, no uno, dos o tres) en una persona y que se sostengan en el tiempo (como se puede deducir a esta altura, el tiempo es fundamental para la psicología).

Uno de los tantos síntomas que debe presentar un individuo para poder caracterizar un trastorno puede ser la "tristeza". La tristeza es un sentimiento perfectamente normal, todos nos sentimos tristes de tanto en tanto y, cuando la misma está ligada a un hecho social o a una persona en particular (tristeza por la pérdida de un familiar, tristeza por los niveles de indigencia de un país), estamos en presencia de un problema de la vida cotidiana. Sin embargo, cuando la tristeza no tiene un objeto específico (es decir, no hay una razón por la cuál estar triste) y la misma se sostiene en el tiempo (no un día, ni una semana. Tampoco un mes, hablamos de bastante tiempo), entonces podemos comenzar a pensar en la posibilidad de un trastorno. Dos indicadores, entonces, nos dan esta pauta: la ausencia de un objeto de la tristeza y el tiempo. De todas formas, como comentábamos anteriormente, es necesario que simultáneamente estén presenten múltiples síntomas para hablar de un trastorno. No solo tristeza, por poner un ejemplo.

Otros ejemplos de trastornos son las fobias, la depresión, los trastornos de ansiedad, trastornos alimenticios, hiperactividad, etc. El manual estadístico de los desórdenes mentales (DSM IV) los clasifica y caracteriza con detalle.

Si bien no hay un porcentaje estimado de personas con trastornos psicológicos en nuestro país (no contamos con estudios epidemiológicos aún), diferentes indicadores darían cuenta de que alrededor de un 30% de la población mundial tiene un trastorno psicológico o pasó por uno. Es decir, tres de cada diez personas. Una de cada dos/tres familias (depende de cuántas personas se considere una familia) posee un integrante con un trastorno psicológico. Esto es importante destacarlo, ya que generalmente las personas tienden a pensar que la cifra es mucho menor de la real. Si tenés un trastorno psicológico tenés que saber que no estás sólo y si conoces a alguien que tenga uno, comentale estas cifras. Es importante saber que no sos la única persona que tiene este tipo de problemas.

Por otra parte, vale la pena destacar que el porcentaje de trastornos psicológicos que remiten (es decir, lo que comúnmente se conoce como "se curan" es altísimo, pero otra vez vuelve a ser relevante una variable: el tiempo. A mayor tiempo sin ayuda profesional, menor es el porcentaje de remisión de un trastorno. Debido a ello tenemos que tomar conciencia que no hay tiempo que perder: es importante tener un diagnóstico clínico si hay dudas.

¡Importante! Es necesario discernir entre la psicología y los psicólogos. En la actualidad, la psicología ha llegado a niveles muy avanzados que permiten mejorar notablemente la calidad de vida de la gran mayoría de los pacientes. Pero esto no implica que los psicólogos (las personas que estudiaron psicología y ejercen la clínica) conozcan estos avances. Requiere un post aparte hablar de la formación de los psicólogos en nuestro país, pero en pocas palabras, es paupérrima. La posibilidad que ofrece internet para conocer los programas/syllabus de las asignaturas nos marca la pauta de cómo está la formación: los textos de psicología que se enseñan en argentina promedian la década del 60, algunos son de 1905, otros de 1980, mientras que en el resto del mundo (descartamos a Francia) los textos no pueden tener más de 10 años de antigüedad. Este dato es muy importante, no por invalidar a los autores de principio de siglo pasado, sino por no desconocer a los avances actuales. Como mencionábamos anteriormente, este tema requiere un nuevo post. Retomando el tema de psicología/psicólogos, es fundamental que el paciente comprenda que muchos terapeutas trabajan con criterios que están totalmente desactualizados, por ello es fundamental que siempre soliciten a su terapeuta un diagnóstico clínico, es decir, saber qué tipo de problema psicológico tienen. Hay dos pistas para darse cuenta rápidamente que el terapeuta está completamente desactualizado: 1. si esquiva sistemáticamente al pedido de diagnóstico y/o 2. Si el diagnóstico que les da es "neurosis" o sus variantes "neurosis obsesiva", "neurosis histérica", "fobia neurótica" (diagnósticos que se daban en 1920). Si les dan este diagnóstico y continúan yendo a ese psicólogo, entonce la próxima vez que vayan a un dentista porque les duele una muela, pídanle que se la extraiga directamente, con una "pico de loro" de ser posible y sin anestesia. Más allá de toda broma, ese tipo de diagnóstico está desactualizado y hay que recordar que el paso del tiempo agudiza los trastornos.
Quizás a muchos les sucedió de ver a un familiar a amigo que hace muchos años que va a un psicólogo y lo ves "mucho peor" de lo que estaba, aunque incluso de te diga que está mejor (este es un sesgo psicológico básica, el de aumentar nuestra valoración personal, únicamente ausente en el trastorno de depresión). Un buen ejercicio es preguntarle a estas personas: ¿qué diagnóstico tienen? a ver qué responden (o si te saben decir siquiera).

Es importante entender que la grandísima mayoría de los trastornos psicológicos pueden remitir, ya que cuando no es así, estamos ante la tercer categoría: los trastornos de la personalidad de base.

3. Los trastornos de la personalidad de base
Esta categoría difiere de la anterior ya que este tipo de trastornos son irreversibles o de difícil remisión. La psicología, sobre todo en los últimos años, ofrece herramientas para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren este tipo de trastornos. La categoría incluye a los trastornos del desarrollo o retraso mental, pero también a la paranoia, al trastorno antisocial, al trastorno narcisista de la personalidad, entre otros. Hace muchos años, a este tipo de trastornos se lo llamaba "psicosis", pero actualmente esta terminología no se emplea más (Nota: si un psicólogo les habla de psicosis, entonces su formación se quedó en 1960).
Otra diferencia entre este tipo de trastornos y los de la categoría anterior es que estos trastornos se caracterizan por una distorsión aguda de la realidad. Algunos trastornos como el paranoide o el esquizotípico de la personalidad, pueden caracterizarse a través de alucinaciones auditivas o, las más complejas, las visuales). Estos trastornos no son tan comunes como los anteriores, pero hay muchos más de lo que comúnmente se cree (algunos hablan de uno en cien, mientras que los más optimistas consideran que la relación es uno en mil).
trastornos mentales
A modo de cierre, quisiera compartir tres puntos finales:
1. Se describieron las dos primeras categorías con mayor detalle con respecto a la tercera, ya que en ellas radica la principal confusión que motiva este post: considerar de manera indistinta a un problema de la vida cotidiana y a un trastorno psicológico.
2. No hice referencia a la medicación (psicofarmacología) ya que creo que (una vez más), requiere un post aparte. No obstante, al igual que sucede con el porcentaje estimado de los trastornos, hay muchísima más gente que consume psicofármacos (recetados o no) que la que se piensa comúnmente. Muchos trastornos requieren de medicación para poder ser tratados y alcanzar su remisión. Si el porcentajes de personas con trastornos es alto, también aumenta el porcentaje de personas que consumenpsicofármacos.
3. ¡Disculpas por tanto texto!, me hubiese gustado que el post sea más agradable visualmente (la estética ayuda a la persuasión, sin dudas). Es el primero que hago, espero mejorar en los próximos.