Nueve meses esperándolo, deseándolo, imaginándolo, soñándolo, sonriendo de solo pensar en su carita y en su piel suave y, de pronto, nos encontramos esperando, deseando, imaginando y soñando con cinco minutos de paz mientras ese bebé que tanto queremos -o pensamos que "deberíamos" querer más- empieza a llorar desconsoladamente en brazos de ese padre que por ahora sigue sin entender mucho, como nosotras, claro, pero sin la exigencia del famoso ?instinto materno? que debería ayudarnos a resolver situaciones como estas en las que no hay manera de calmarlo. ¿Acaso nos equivocamos al ilusionarnos con algo distinto? ¿Esto siempre será así?

No nos equivocamos al fantasear o ilusionarnos con algo totalmente distinto, es normal y es necesario que durante el embarazo las mujeres fantaseemos con un bebé que siempre será idealizado. Esta es la manera de apropiarnos de la maternidad y afrontar armoniosamente cada cambio en nuestro cuerpo. Y aunque creamos que por haberlo llevado en nuestro vientre nueve meses o que por el solo hecho de ser mujeres deberíamos saber por qué está llorando tanto, qué necesita o cómo calmarlo la realidad es que no lo conocemos aún y que el tiempo que pasemos con él es el que nos dará respuestas y alimentará ese cariño que irá creciendo a pasos agigantados hasta desbordarnos.

Mientras tanto, lejos de lucir divinas, rozagantes y delgadas como las mamás de las revistas, todas nuestras energías y nuestro cuerpo estarán a disposición de ese bebé que depende tanto de nosotras para vivir, y eso es lo normal.



Los prejuicios y la maternidad
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