Rafael Henzel es una de las seis personas que volvieron a nacer tras la tragedia del Chapecoense: ?Cuando el avión quedó a oscuras hubo un silencio aterrador?.

Impactante relato del único periodista que sobrevivió
Henzel fue el único periodista que sobrevivió tras la caída del avión de LaMia.

Rafael Henzel es una de las seis personas que sobrevivieron a la terrible tragedia de la caída del avión que trasladaba a la delegación del Chapecoense de Brasil. El único periodista que salió con vida dio detalles de lo sucedido antes y después del impacto que, para él, por ?un milagro? no fue letal.

La falta de combustible, entre otras causas, derivó en que el avión de la empresa LaMia se estrellara poco antes de llegar a destino.

?Me llamo Rafael Henzel y quiero contar mi experiencia tras haber sobrevivido a la tragedia del avión en el que iba la plantilla del Chapecoense. Aquella noche fallecieron 71 personas y sobrevivieron sólo seis, uno de ellos soy yo?, comenzó su relato el cronista.

Henzel contó, en declaraciones al diario español Marca, que desde Sao Paulo a Bolivia todo transcurrió con normalidad y en medio de un clima festivo por el acontecimiento que se avecinaba: la final de la Copa Sudamericana.

Sin embargo, todo cambió cuando abordaron la aeronave de LaMia en Santa Cruz de la Sierra. ?El vuelo desde Bolivia transcurría con normalidad hasta que cogimos una turbulencia y saltó una alarma, que a la postre, sería la única que hicieron sonar los comisarios de abordo?, expresó Henzel.

Y agregó: ?El vuelo se estaba extendiendo más tiempo de lo normal. Comenzamos a preguntar si no era ya hora de aterrizar. ?Faltan 10 minutos para llegar?, nos dijeron algunos miembros de la tripulación. A cada consulta que hacíamos, teníamos la misma respuesta. ?Diez minutos?.

Luego, Henzel dio detalles preciso de cómo se desencadenó la tragedia: ?De un momento a otro, las luces del avión se apagaron sin que nadie nos informase de alguna anomalía que estuviese ocurriendo. Desmiento totalmente que la tripulación nos previniese en algún instante sobre la falta de combustible y de que podíamos realizar un aterrizaje de emergencia. Esa información nunca, insisto nunca, nos la proporcionaron?, añadió.

?Cuando el avión quedó a oscuras, hubo un silencio sepulcral. Aterrador. Todos los motores dejaron de funcionar. Después de ese silencio tan atroz, el avión se estrelló. Tuve la suerte de despertarme cuando un grupo de rescate pasaba cerca de donde había caído y comencé a gritarles para llamarles la atención y que me atendieran. Fui el penúltimo en ser rescatado?, siguió contando Henzel.

?El esfuerzo que hizo el equipo de rescate para sacarme de allí sin que se agravase lesión alguna fue tremendo. Desde que desperté quedé lúcido y recuerdo todo. Tanto es así que al llegar al hospital pedí hablar con mi familia en Chapecó para informarles que había sobrevivido. Esa llamada fue un alivio para mi familia?.

?Me marcó mucho durante esa llamada cuando mi hijo (11 años) me dijo que él sabía que yo no había muerto porque me sentía vivo dentro suyo. Que mi respiración estaba presente en su corazón. Esas palabras fueron una inyección de vida en mi cuerpo?.