Las salsas se han usado desde tiempos ancestrales para condimentar el sabor de nuestras comidas. Bien para usarlas para disimular un sabor raro, carne en mal estado o para algo pasado de fecha. En cada región del mundo predominan diferentes salsas, basadas principalmente en los ingredientes propios de la zona y de los gustos locales. En muchas ocasiones sus usos se limitan a un pequeño pueblo, una gran ciudad o su fama se extiende más allá de sus fronteras.
Lo que esconde el kétchup

En el caso del tomate, una planta de origen sudamericano, su uso en salsas ha sido comúnmente extendido en todas las regiones y rincones del globo. Bien por sus altos contenidos en antioxidantes o bien por su salubridad y sus efectos de depuración de toxinas. Sin embargo, aunque a veces sea el plato principal, un ingrediente de compañía o un aderezo, su popularidad como salsa debe, en parte, su fama gracias a la salsa Kétchup, una receta actual que se remonta sólo al 1876. Pero aunque su ingrediente principal es muy sano, lo que encierra la mezcla dista mucho de ser algo beneficioso.¿Quiere saber más? ¡Pues no dude en seguir leyendo!
Ketchup

La salsa kétchup tiene sus orígenes en una receta china, que no incluía tomate y que se usaba para aderezar el pescado. Aunque posteriormente se fueron modificando las recetas, el producto como tal nace de una de las empresas más famosas que actualmente la comercializan, gracias a Henry J. Heinz. En sus orígenes se usaban tomates frescos para la elaboración, pero poco a poco se pasaron a usar productos avinagrados, con el fin de aumentar su longevidad.
Salsa

Estas modificaciones, destinadas a reducir los costos de caducidad, fueron poco a poco oscureciendo las propiedades de una salsa que podría haber sido muy sana. Se comenzaron a usar vinagres destilados, jarabes de maíz edulcorados, sal, aromatizantes, conservantes y un largo listado de productos artificiales. Aunque ya muchos de éstos nos suenen a malos, el verdadero problema viene por algunas cantidades que se incluyen.
comidas

El sabor es sin duda aceptado por la cultura occidental, siendo un elemento común en restaurantes de comida rápida, hasta el punto de ser prácticamente su baluarte. Las grandes cadenas lo regalan, los pequeños comercios los sirven como productos de libre uso. Si bien hay gente que lo mezcla en combinaciones inusualmente extrañas en guisos, suelen emplearse más con comidas de carne: salchichas, hamburguesas, patatas y muchos otros productos fritos.
Tomate

Éstos son, per se, productos con un alto contenido calórico, con mucha proteína, pero también con bastante grasa. Si añadimos a esta bomba un extra de azúcar sería algo brutal. En el caso de un bote de kétchup, nos encontramos con que hay más de 33 cucharadas de azúcar. Un edulcoramiento bastante excesivo y perjudicial para la salud, ya que acabaríamos echando a una simple hamburguesa 2 cucharadas puras de azúcar por ración de media.
Lo que esconde el kétchup

Si tenemos en cuenta que la cantidad de azúcar que deberíamos emplear en nuestra dieta no debería superar las 6 cucharadas, estamos consumiendo en una salsa una tercera parte de lo recomendado al día. Está claro que ese exceso, sin contar con lo que puedas añadir a las patatas o a aquello que acompañe al plato principal y sin contemplar lo que ya tiene la propia comida de por sí, convierte la sala en una bomba de relojería.
Ketchup

Pero no acaba todo ahí. Dentro de la composición del producto también encontramos vinagres, como ya mencionamos anteriormente. Éstos no son saludables productos provenientes del vino, sino derivados artificiales hechos a base de maíz modificado genéticamente, como reconoce la marca de estudio en su página web. Añadiendo aún más carga negativa a su composición para garantizar su durabilidad. Pero no todo acaba aquí.
Salsa

Si creías que con esto ya había suficiente, aún no acaba la cosa. En la composición del producto se encuentran restos de un pesticida usado para los maíces transgénicos, el conocido como glisofato. Éste compuesto es altamente cancerígeno y se ha acabado encontrando en análisis de personas a lo largo de todo el planeta. Para adornar aún más sus efectos, se le relaciona con múltiples enfermedades autoinmunes o incluso otras como el autismo dentro de un largo etcétera.
comidas

Nos gustaría decir que aquí acaba todo, pero por desgracia su composición ?oculta?, la lista de ingredientes que se le permite no mostrar para garantizar que la competencia no los copie, nos esconde males añadidos. Pero para qué preocuparnos más sabiendo ya los múltiples efectos perniciosos para nuestra salud. Desde luego no recomendamos su uso cotidiano, pudiendo emplear añadidos como el tomate natural en su lugar. Si aún así quiere seguir usándolo? bon apetit ¡No dude en compartir este artículo con todo el mundo y en dejar un Me gusta en nuestra página de Facebook!
Tomate