Desarrollo del corazón

El sistema vascular del embrión humano aparece en la mitad de la tercera semana, cuando el embrión no es capaz de satisfacer sus requerimientos nutritivos exclusivamente mediante difusión.

Los islotes sanguíneos aparecen en el mesodermo, donde darán origen a células y vasos sanguíneos mediante vasculogénesis. Con el tiempo, los islotes se unen y conforman un tubo revestido por endotelio rodeado por mioblastos en forma de herradura, esta región se conoce como campo cardiogénico.


Además de la región cardiogénica, aparecen a ambos lados otros islotes sanguíneos, los cuales se disponen paralelamente y próximos a la línea media del campo embrionario.

Estos islotes forman un par de vasos longitudinales denominados aortas dorsales.

A consecuencia del crecimiento del cerebro y del plegamiento cefálico del embrión, la membrana bucofaríngea es llevada hacia adelante, mientras que el corazón y la cavidad pericárdica se sitúan primero en la región cervical y luego en el tórax.


El tubo cardíaco está formado por tres capas; El endocardio, representado por el revestimiento endotelial interno del corazón. El miocardio, que forma la pared del corazón. Y el epicardio o pericardio visceral que cubre el exterior del tubo.

Esta última capa es necesaria para la formación de las arterias coronarias, incluidas sus revestimientos endoteliales y el músculo liso.



El tubo cardíaco inicial simétrico se caracteriza por su lentitud de crecimiento, pero a medida que el corazón se incurva, aparecen abombamientos en la superficie externa del asa y en el extremo de la entrada del flujo del tubo cardíaco, que representa las incipientes cámaras ventricular y auricular.

El resultado de la formación del asa cardíaca es un cora­zón en forma de S a los 28 días, en el cual la parte del flujo de entrada que inicialmente es caudal (aurícula) termina colocada en la re­gión situada dorsal del tracto de salida. En el corazón en desarrollo el tracto de salida recibe el nombre de bulbo cardíaco (bulbus cordis).




Formación de los tabiques cardíacos

Los tabiques que separan las cavidades cardíacas se forman entre los días 27 y 37 del desarrollo. Se desarrollan por prolife-ración de tejido conectivo mesenquimático conformando lo que se conoce como almohadillas endocárdicas.

Con el tiempo este tejido es reemplazado por tejido conectivo colágeno denso para terminar conformando parte de los tabiques y las válvulas cardíacas.




Separación de las aurículas de los ventrículos

Las almohadillas endocárdicas son rebordes de tejido mesenquimático que posterior­mente se convertirán en tejido conectivo denso, se forman en las paredes dorsal y ventral del canal aurículo-ventricular. Conforme crecen hacia el canal, las dos almohadillas se unen y separan el canal aurículoventricular en canales derecho e izquierdo.



Cuando el tejido situado en la superficie ventricular de estas proliferaciones se excava y adelgaza a causa de la corriente sanguínea, se forman las válvulas que quedan unidas a la pared ventricular por medio de cordones musculares.

A esta altura, las válvulas consisten en tejido conectivo cubierto por endocardio y están unidas a trabéculas engrosadas de la pared ventricular denominadas músculos papilares por medio de cuerdas tendinosas.

La válvula que protege el canal aurículoventricular derecho desarrolla tres valvas (válvula tricúspide), pero la válvula del canal izquierdo (mitral o bicúspide), sólo desarrolla dos valvas.



Tabicamiento de la aurícula común


La di­visión comienza a finales de la cuarta o comienzos de la quinta semana con el crecimiento des­cendente de un septum primum interauricular en forma de medialuna desde la pared craneal de la aurícula común.

Las puntas de la medialuna del septum primum se dirigen hacia el canal aurículoventricular y se fusionan con las almohadillas endocárdicas.



El espacio que queda entre el borde libre del septum primum y las almohadillas endocárdi­cas se llama foramen primum interauricular (ostium primum). Este orificio sirve como un atajo que permite el paso direc­to de la sangre desde la aurícula derecha a la izquierda.

Cuando el septum primum interauricular está a punto de fusionarse con las almohadillas endocárdicas, un área de muer­te celular genéticamente programada ocasiona la aparición de múltiples perforaciones cerca de su extremo craneal.



Conforme el borde libre del septum primum se fusiona con las almohadillas endocárdicas, obliterando el fora­men primum, las perforaciones craneales del septum primum confluyen y dan lugar al foramen interauricular secundum (ostium secundum). Este nuevo orificio preserva la conexión directa entre las dos aurículas.

Poco después de la aparición del foramen secundum, co­mienza a formarse un tabique a la derecha del septum pri­mum, el septum secundum que tiene forma de medialuna. Esta estructura, que crece desde la parte dorsal hacia la ventral de la aurícula, delimita el agujero oval (foramen oval).



La posi­ción del foramen oval permite que casi toda la sangre que entra en la aurícula derecha proveniente de la vena cava in­ferior pase directamente a la aurícula izquierda a través de él y del foramen secundum. La disposición de los dos tabiques interauriculares les permite actuar como una válvula de una sola vía, es decir, que la sangre puede cruzar de la aurícula derecha hacia la izquierda pero no en el sentido contrario.

Luego del nacimiento, cuando se inicia la circulación pulmonar y aumenta la presión en la aurícula izquierda, la válvula del agujero oval queda comprimida contra el septum secundum y oblitera este orificio, quedando la aurícula izquierda separada de la derecha.



División del tracto de salida del corazón

En el corazón tubular inicial el tracto de salida es un tubo sencillo, el bulbo cardíaco. Cuando comienza a formarse el tabique interventricular, el bulbo se alarga y puede dividirse en un cono arterioso proximal y un tronco arterioso distal. Si bien al comienzo es un canal único, el tracto de salida se divide en canales aórticos y pulmonares separados gracias a la aparición de dos crestas troncoconales espirales, que derivan en su mayor parte de las crestas neurales.

La división del tracto de salida comienza cerca de la raíz aórtica ventral entre el cuar­to y el sexto arcos y se extiende hacia los ventrículos hacien­do un giro en espiral.

Hay células de la cresta neural craneal y del mesodermo cardíaco que forman las válvulas semilunares.



Tabicamiento de los ventrículos


Cuando los tabiques interauriculares están comenzando a formarse, comienza a crecer un tabique interventricular (septum inferius) desde el vértice del ventrículo común hacia las almohadillas endocárdicas aurículoventriculares.

Aunque al comienzo existe un foramen interventricular, al final se oblitera mediante:
 
1) el creci­miento del tabique interventricular muscular.
2) una contribución del tejido de la cresta troncoconal que divide el tracto de salida del corazón (parte membranosa).
3) un componente membrano­so derivado del tejido conectivo de las almohadilla endocárdicas (parte membranosa).



Contracción del corazón


La contracción del corazón embrionario humano comienza entre los 21 y los 23 días de la gestación cuando los tubos cardíacos derecho e izquierdo comienzan a fusionarse, y la circulación sanguínea comien­za poco después.

La frecuencia cardíaca en el tercer trimestre del embarazo puede variar entre 120 y 160 latidos por minuto.


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