Jared the Killer: Reborn - Capitulo 13.

LEAN ESTO.

Hola.

Cumpliendo mi meta de un cap cada dos semanas, acá el cap 13. Seguimos con el reencuentro de Jared y Miguel, la aparición de un personaje que va a joder las cosas entre ambos y bueno, mas Jared loco. (?

En fin.

Espero que les guste. PERO, antes del cap, les quiero recomendar unas historias que he leído y me han gustado:

ACLARO: No todos son "Killers".

Beyond My Eyes de @Lioooooo
Silver Claw, Bloody of Darkness de @darian_98cleo
BloodMoon de @elpranyan
Gabriel The Annihilator de @gabrieljoaquinor
Carl The Psycopath de @creepynightmare
Wolf the Killer, Jake The Samurai de @stevenlolo
Fred The Killer de @JesusMarcano3
Sebastian The Extrerminator de @SebastianMerca3
Jade the killer, Chica Grotesca de @Jadethekiller / @JadeAnderson
Deadman Warriors de @Riuken01
El Violinista, Nacht The Puppet Master @Ariel_Cs
John Crimson Knight de @BlackTheWritter
Jesse Cold Heart de @jesushola
No Heartbeat de @ValiFakYu
Todd Chronicles de @megaespia2000
The Final Path, Matt Tainted Heart de @matiasoscuro
Alison The Sinner de @gabrielalahey1
Miguel The Demon Bloodlust de @eyelessjack613
The Risen de @DaimonK_10
Derek The Next Zalgo de @LucianoDamelio
The Maldit gamer @superbernatdos
Kennt the Killer de @Petacador
Markus The Killer de @SebasTheDarknes


Capitulo 13




Miguel apretó sus puños con mucha fuerza. Una gota de sangre se deslizó de entre sus dedos. Me miró con mucha ira. Creí que me golpearia, eso era lo que yo queria. Que me ataque para después matarlo yo. Pero no lo hizo. Bajó un poco la mirada, aún con esa expresión.

-El no tiene nada que ver en esto. Dejalo ir. Si quieres una revancha, la tendrás, pero dejalo irse. -Dijo, se notaba que se resistia a atacarme.

-No lo entiendes, ¿Verdad?. -Dije algo decepcionado y enojado.

-¿Que cosa?. -

-El es un killer. Un asesino. Mira su boca. -

No lo miró.

-Mira su boca o le disparo. -Dije, hablando muy en serio. Lo iba a hacer.

Miguel miró a Kinn, quien lucia muy asustado.

-¿Que tiene?. -Preguntó Miguel.

-Tiene... tenia, una sonrisa tallada. Es un asesino. Mató gente inocente. Matar a la gente como el es mi deber, aun si no tiene nada que ver en nuestro conflicto, no puedo perdonarle la vida. Ni a el ni a todas estas mierdas de aqui. -Dije, mirando a Kinn.

-No vas a matar a nadie, porque yo te voy a matar. Te mataré 30 veces antes de que jales ese gatillo. -

Saqué la pistola de la boca de Kinn a toda velocidad, justo cuando la saque, incliné el cañon hacia abajo, a lo que jalé el gatillo. La bala atravesó su pierna izquierda, a solo centimetros de su cintura. Kinn, cuya boca estaba sangrando debido a la herida que le causé, lanzó un fuerte grito, escupiendo bastante sangre, con la cual manchó el rostro de Miguel, cuyos ojos se ennegrecieron al ver todo esto.

Era una expresión de odio indescriptible.

-¡TE MATARE!. -Gritó Miguel.

Intentó lanzarse contra mi. Pero justo a tiempo le lancé un muy fuerte derechazo al rostro, mi puño se clavó en su rostro con tal fuerza que el tiempo pareció detenerse. Los unicos que nos moviamos eramos el y yo, mi puño empujandolo a el hacia atras, y mi cuerpo empujando mi puño a su rostro. La fuerza fue tal que lo lancé casi 2 metros hacia atrás, haciendolo chocar contra algunos killers, para que luego este cayera al suelo, de espaldas.

Kinn seguia retorciendose por el dolor. No le di importancia, lo importante era Miguel. Shokki ni miraba la escena, solo estaba asegurandose que ningún killer se metiera. Miguel lentamente se estaba reincorporando, con algo de sangre en su boca. Esa mirada de odio continuaba fija.

-¿Todavia no lo entiendes?. -Pregunté.

-¡¿Entender que?!. ¡Solo eres un maldito que se cree con el derecho de hacer lo que quiera!, ¡Yo perdi a todas las personas que queria!, ¡Me arrebataron a mi madre y a mi hermano!, ¡No solo eso, me arrebataron la vida!. ¡ME QUITARON LA VIDA!. Pero volvi, volvi de entre los muertos... No soy un simple asesino, eligieron que muriera, pero volvi.... volvi como la persona QUE AHORA ELIGE. YO decido quien muere y quien vive. ¡No soy un asesino, SOY UN VERDUGO!. ¡SOY EL VERDUGO DE LOS INOCENTES!, ¡YO DECIDO QUIEN VA A MORIR, PORQUE SOY EL HERALDO DEL FIN DE LOS TIEMPOS!. -Gritó. Su voz sono como miles de voces. Lo que pensé estaba mas que confirmado.

Jared the killer

Guardé mi pistola, a lo que arremeti contra Miguel, dandole un fuerte puñetazo al estomago, haciendolo escupir un poco de sangre.

-¡Eres un idiota!. -Grité.

Miguel me miró confundido.

-¡¿Por que demonios dejas que esas voces de mierda te controlen?!. -Grité, justo a tiempo para sujetarlo de su... ¿Camiseta?, ¿Remera?. No se que era, pero lo sujeté de ahi.

-¡¿De que estas hablando?!, ¡Yo no estoy bajo el con-!. -

Interrumpí sus palabras dandole un fuerte cabezazo.

-¡Deja de mentir!. -Grité.

Miguel me miró, ahora recuperado del cabezazo. Parecia... lucido. Como si ahora nada lo presionara, eso hizo que se sorprendiera.

-¿Que hiciste?, no los escucho. -Dijo, sorprendio.

-¡Y no deberias hacerlo nunca mas, pedazo de imbécil!. -Grité. -¡Tu no eres un verdugo, ni el heraldo de nada ni nadie!, ¡Eres una maldita persona, como yo, como Kinn, como todos los inocentes que has asesinado!. -Grité lleno de ira. El solo me miraba sorprendido. -¡¿Crees que tu madre y tu hermano estarian de acuerdo con esto?!, ¡¿Crees que aprobarian que mates inocentes porque si?!, ¡Solo estas actuando como una basura que descarga su miseria en los demas!, ¡Tu puedes ser mas que eso, ya me lo has demostrado!. -

-No te entiendo. -Dijo Miguel, su voz sonaba... inestable, como a punto de romper en llanto. Quizás por el comentario que hice sobre su familia.

-Ese es tu problema. Aun no has comprendido lo que realmente quieres. Creo que todos lo saben menos tu. -

Miré a Kinn, quien hacia presión en la herida de su pierna.

-¿No es asi, "Kinn"?. -Dije.

El asintio, cosa que sorprendió a Miguel.

-¿Que pasa Kinn?, ¿Que me ocultas?. -Preguntó Migue.

Lo sacudi, cosa que hizo que el me mirara de nuevo.

-No te oculta nada, tu eres el que no puede ver la verdad. ¡Lo que quieres no es matar, eso lo quieren las voces!, ¡LO QUE TU QUIERES ES PROTEGER A TU FAMILIA!. -Grité. empujandolo y haciendolo caer sentado al suelo.

Miguel me miró, con lagrimas en los ojos.

-¿No tuviste una vida, que a pesar de todos sus contras, apreciabas mucho?, ¿No hay momentos que quisieras volver a vivir, por mas aburridos y simples que fueran?. Todos perdimos eso, todos extrañamos esas cosas. Si olvidas eso, olvidas quien eres. Eso es lo que te pasó a ti. Lo olvidaste. Te perdiste. Pero se que aun puedes cambiar. -

-¡Basta!, ¡No escucharé tus mentiras!. -Dijo Miguel, lanzándome un puñetazo a la cara, aun con lagrimas en los ojos.

Di unos pasos hacia atras. Aún tenia los lentes puestos. Lo miré a los ojos. Dudaba. No habian voces presionandolo, solo sus pensamientos, dudando, sin saber que hacer. Me le acerqué, a lo que el sacó un cuchillo e intentó apuñalarme. Pero detuve su brazo con mi mano, apretandolo con tal fuerza que soltó el cuchillo.

Solté su brazo y el dio unos pasos hacia atras. Aprovechando eso, tomé el cuchillo, cosa que pareció alterarlo.

-¡Devuelvemelo!. -Gritó, algo desesperado.

-¿Era un recuerdo de tu madre, no es asi?. Supongo que esto es el unico recuerdo que debes tener de tu hogar. Es triste, pero una vez mi padre me dijo, "No hay hogar sin una familia", finalmente comprendi que el hogar es donde esta tu familia. Mary, Kinn y quien sabe que otros, ¿Son tu familia, no es asi?. No son lo mismo que tu familia fallecida, pero los quieres casi tanto como a ellos, por eso los proteges. Entiendo eso a la perfección. -

-Pero tu los heriste. Heriste a Mary y a Kin... -

-Pero no los maté. Lo de Mary fue porque odie esa actitud tuya. Hasta que comprendí porque era asi la cosa. Lo de Kinn fue algo excesivo, pero fue necesario. ¿No lo entiendes ahora?, Los quieres, sabes que son irreemplazables. Por eso quieres salvarlos. ¡Son tu familia!. ¡No tienes que quitar vidas, tienes que salvar la de tu familia!. ¡Tienes que vivir por ellos y solo por ellos!, ¿Que eres sin ellos, mas que solo una triste sombra de lo que fuiste alguna vez?. -

Extendi mi mano, con el cuchillo en esta, hacia Miguel. Queria que lo sujetara.

-Toma el cuchillo y elige. Atacame y sabré que no eres mas que un hipocrita. Que realmente no te preocupas por tus amigos, solo son una excusa que inventaste para creerte que eres humano. Guardalo y entenderé que quieres protegerlos. Que realmente no le deseas a nadie el mal que te ocurrió... y que dejarás de hacer sufrir a gente inocente. -

-Sabemos de ti Miguel. Soy de los iluminados. Tu sabes de lo que se te acusa, sabes si es real o no, dependiendo lo que elijas, mi informe dira si esas acusaciones son reales o falsas. -

Miguel miró a Kinn, quien asintió. Habia olvidado que existen algunos killers que pueden ser buenos... como Chester. Miguel bajó la mirada. Luego la alzó, bien en alto, aún con lagrimas en sus ojos, para luego estenderla hasta el cuchillo, tomandolo.

Lo tuvo en sus manos por unos segundos, para luego guardarlo. Fue ahi que me miró, a lo que formé una sonrisa comprensiva.
The Deadman Reborn
Habia elegido lo correcto. Por una vez, habia hecho una buena elección.

Todo fue un momento de tranquilidad entre ambos. Incluso Kinn a pesar de la herida que tenia se vio tranquilizado al ver la elección de Miguel.

Todo parecia estar yendo a la perfección, hasta que alguien apareció.

Una silueta apareció desde uno de los arboles, dirigiendose a gran velocidad hacia donde me encontraba parado. Miguel se alteró al ver esto, solo para mirarme preocupado.

-¡Corre!. -Gritó, acercandose a mi. Quizás para empujarme y evitar que dicha persona me ataque, pero fue demasiado tarde.

Un pie impactó contra mi pecho, con tanta fuerza que fui lanzado varios metros hacia lo profundo del bosque. Choqué de espaldas contra un arbol, escupiendo un poco de sangre. Mis piernas temblaron, para luego perder fuerza. Lentamente mi espalda se deslizó por el árbol, quedando mi cuerpo sentado.

Una silueta caminó lentamente hacia donde me encontraba. Una risa femenina se escuchó. Era una risa psicótica. ¿Que habia pasado?, todo iba a la perfección. Habia logrado que Miguel se diera cuenta de sus errores, de que era correcto y que era incorrecto. ¿Por que tenia que pasar eso justo en aquel momento?.

Apoyé mis manos en el arbol y comencé a levantarme, mi cuerpo se tambaleó, haciendo que casi me cayera hacia adelante. Por suerte me pude recomponer rapidamente. ¿Pero que era esa fuerza?, ese golpe fue algo simplemente descomunal.

Nuevamente, volví a escuchar la risa. Esta vez mas cerca. Miré frente a mi y ahi, no muy a lo lejos, una figura femenina caminó hacia mi. No paraba de reir, caminaba a paso lento, como si estuviera demasiado confiada. Eso me asqueaba.

-¡Nunca pensé que me encontraria a alguien como tu aqui mismo!. -Gritó ella, riendo con mucha demencialidad.

-¿Quien mierda se supone que eres?. -Pregunté, llevando un mano a mi pecho. Dolia.

-¡Soy la portadora de la muerte!. -

-¡En serio te pregunto, pedazo de puta!, ¿Quien eres?. -

-Mi nombre es Diana. Solo eso necesitas saber, vas a morirte asi que no pienso decirte mas. -

-Supongo que me conoces, ¿No?. Todas las mierdas como tu me conocen. -

-Sip, Jared White. Cazador de killers, un error que no debió sobrevivir. -

-Este "error" los va a matar a todos. -

-No te pases de listo, la que esta en una posición dominante aqui soy yo. Tu no eres nada. No tienes nada que hacer, salvo entregar tu vida. -

-Si, siempre la misma mierda. ¿No se cansan de decir estupideces?. -

Finalmente, ella se acercó lo suficiente como para poder verla con claridad. Llevaba vestimentas negras, su cabello era largo y negro. Sus ojos... eran completamente negros. Negros como la noche misma... daba cosa el solo verlos. Quizás lo mas aterrador era la luz de la luna iluminandolos, mostrando que realmente estaban vacios.

Continuó acercandose a mi. No tenia una sonrisa tallada, pero no era una persona normal. Si me conocia, era obvio que estaba con los killers. ¿Acaso era una de las "elite" de Jeff?. Si lo que Trent me habia dicho era verdad, entonces oficialmente estaba jodido. Pero... habia vencido a Dan, el también era un elite. Entonces, ¿Por que no podria derrotar a otra de la "elite"?.

Un paso adelante. Mi hombro izquierdo se inclinó hacia delante, llevé mi brazo derecho hacia atras, cerrando mi puño con fuerza. Sin contención, sin vacilar, nada de cometer errores. Iba a matarla, un golpe con la fuerza necesaria. Un golpe mio con la fuerza necesaria, en el lugar correcto, podria matar a un humano normal.

Mi puño voló en dirección a su cuello como si de un misil despegando se tratase. Todo mi peso se fue al lado derecho de mi cuerpo, para fortalecer el golpe. Mi golpe fue mas rápido que un pestañeo. Pero ella lo esquivó. Esquivó mi puño como si nada, para luego darme un puñetazo en el estomago que me dejó sin aire. Di unos pasos hacia atras, sintiendo el interior de mi cuerpo retorcerse por el dolor.

Apreté mis dientes con mucha fuerza. Le lancé un izquierdazo a la cara. Lo esquivó. Le lancé un derechazo al pecho. Lo esquivó. Le lancé una patada al torso, pero ella sujetó mi pierna con ambas manos, para luego darse una vuelta y lanzarme hacia atrás, haciendome chocar contra un árbol.

Era muy fuerte. Casi tanto como Shira. Era demasiado frustrante. Mi espalda golpeó el árbol haciendome inclinar, para finalmente caer al suelo boca abajo. Dios, siempre terminaba golpeado...

Me separé del árbol, mirando a "Diana", la cual solo sonreia de forma burlona. Estaba completamente convencida de que me iba a matar. Arremetí contra ella, lanzandole una fuerte patada directo a la cara. Di un gran salto, por lo cual volé hacia ella muy rapidamente. Mi pie pasó a centimetros de su rostro; lo habia esquivado.

Pero me giré en el aire, lanzandole una patada con mi otra pierna directo a la cabeza, mandandola a volar hacia un árbol. Cai de pie, inclinandome un poco, para luego girarme y arremeter nuevamente hacia ella.

No estaba por ninguna parte. Me quité aquellos molestos lentes, a lo que comencé a mirar a mi alrededor, en busca de aquella puta. En algún momento, sentí un fuerte dolor en un costado. Era ella, me habia lanzado una doble patada con mucha fuerza, a lo que me mandó a volar contra un árbol, contra el cual gopee de costado, para luego caer al suelo, boca abajo.

No habia tiempo para quejarse, no habia tiempo para sentir dolor. Me levanté tan rápido como pude, a lo que comencé a correr hacia ella, esta otra solo rió. Le lancé un derechazo directo a la boca, pero lo esquivó, luego un izquierdazó, el cual también esquivó. Ella me lanzó un puñetazo directo a la boca, el cual no me movió de aquel lugar. Podia resistirlo.

Le di un fuerte golpe al estomago, tirandola hacia un árbol, para luego arremeter con un izquierdazo, pero ella se agachó, apoyando sus manos en el arbol, para luego impulsarse hacia adelante, pateandome justo en la zona de los pies, haciendo que cayera sobre ella. Justo cuando estaba cayendo, ella me sujetó de los brazos, haciendose a un lado, es decir, haciendo que ambos nos giraramos, quedando ella sobre mi.

-Eres muy divertido. Te voy a cortar lentamente. -Dijo, sonriendo.

No queria ver sus ojos. Me incomodaban mucho.

-Ni de broma, la que morira eres tu. -Dije desviando mi mirada a otro lado.

Intenté alzar mi rodilla para golpearla, pero ella golpeó mi rodilla con la suya.

-Predecible. -Dijo con mirada de decepción.

-¡No estoy aqui para entretenerte, maldición!. -Grité, enojado.

-Ahora que lo pienso, uno de mis compañeros practica canibalismo... mmmm... ¿Que tal sabrá la carne humana?. -

-¿También son canibales?. -

-Nah, solo mi compañero en especifico. Pero bueno, voy a darte una mordida cerca del cuello, va a doler mucho asi que cuando te arranque la carne, procura no moverte mucho, ¿Ok?. -

Ella abrió su boca y comenzó a acercarla a mi cuello. ¿Quería probar mi carne?, ¿En verdad estaba asi de demente?. Ni hablar, no iba a probar ni una mierda. Ella me sujetaba de los antebrazos, por ende aun podia mover mis manos, incluso sacar cosas de mi bolsillo. Saqué mi cuchillo e intenté clavarselo en el estomago, pero ella sonrió.

Se giró por sobre mi, haciendo su cuerpo hacia arriba, para luego darse una vuelta y terminar parada, dandole la espalda a mi cabeza, pues yo seguia en el suelo. Me levanté lo mas rapido posible, respirando algo agitado. Aún tenia el cuchillo en mi mano, asi que me puse en guardia, mirandola a los ojos.

-¿Tan aferrado estas a la vida?, haces todo lo posible para no morir. -Dijo ella, confundida.

-No pienso morir hasta que tu, Jeff y todos sus seguidores caigan muertos. -Dije, respirando algo agitado.

-¿Eres estupido?. Te has metido en algo que no podrás terminar. Además, aún si lograras tu objetivo, ¿Que mas tienes para vivir?, tu familia esta muerta, tu cuerpo quedó destrozado, no tienes nada ni a nadie. No entiendo porque te rehusas a morir. -Realmente parecia confundida.

-Tengo a alguien. -

-¿Y?. Una persona no compensa la perdida de varias, ¿No es mas faciil morir e ir con ellos?. -

-No, no lo comprendes. Yo no voy a morir. -

-El que no comprende las cosas aqui eres tu. -

-¿Eh?. -

-No puedes aferrarte a la vida, porque vas a morir. Es simple, yo soy tu muerte. -

-Todos ustedes siempre dicen lo mismo. ¿Que mierda se creen que son?. No tienen derecho a decidir cuando la vida de alguien termina o no, son asesinos, ustedes deberian morir. -

-Sigues sin entender. Yo veo la autentica muerte. -

Sus ojos... el negro en estos... pareció volverse mas profundo. Como un abismo. Ella comenzó a caminar hacia mi, a lo que lentamente comencé a retroceder. Sus ojos... me aterraban.

-Puedo ver la muerte de las personas. Puedo ver cuando sus vidas van a llegar al final, ahora mismo estoy viendo como tu vida esta llegando al final. Estoy viendo que vas a morir. -Dijo Diana, caminando hacia mi.

-¿De que estas hablando?. -Pregunté, asustado y confundido.

-Estos ojos pueden ver la muerte. Pueden ver cuando una vida llega a su fin, ¿No lo entiendes?. ¿Quieres verlo por ti mismo?. -

Un paso. Un paso hacia delante la dejó frente a mi. Sus ojos negros... negros como la noche estaban frente a los mios.
Jared White

Ella puso sus manos sobre mis mejillas. Estaba muerto de miedo. Su rostro se movió un poco, ahora, su ojo izquierdo estaba frente al mio, ella lo apoyó ahi, quedando a solo escasos centimetros.

Pude ver en sus ojos. Pude ver la oscuridad. Pude ver mi reflejo. Una pequeña flama. Una pequeña flama a punto de extinguirse. Esa era mi vida. Mi vida llegando al final.

-¿Puedes verlo ahora?. Esta es tu vida a punto de extinguirse. Vas a morir en mis manos. Vas a perder la vida ahora mismo. -Dijo ella, sonaba... feliz.

-No... -Estaba aterrado.

-Solo eres una sombra aferrandose a esa pequeña flama. Aún asi, no evitarás que se apague. No evitarás la muerte. -

-¡NO!. -Grité.

Me separé de ella, a lo que di unos pasos hacia atrás, sacando mi pistola.

La iba a matar.

No iba a morir, no ahora.

Pero antes de que pudiera disparar, ella ya estaba delante mio. Sujetó mi mano con mucha fuerza, haciendome soltar la pistola. Luego, me dio un fuerte rodillazo al estomago, para luego darme un derechazo en la cara, lanzándome contra un árbol. Mi cabeza rebotó al golpear el árbol, a lo que me hice un pequeño corte en esta. Empecé a sentir mi cabello mojandose por la sangre.

¿Iba a morir?. No, no queria eso. No queria morir a manos de una simple asistente de Jeff, o lo que sea que fuera. Intenté ponerme de pie, pero Diana se paró delante mio. Apoyó uno de sus pies en mi hombro, empujandome contra el árbol.

-Te lo dije, soy tu muerte. -Dijo ella, aun con ese tono despreocupado.

Intenté sacar mi otra pistola, pero ella se inclinó hacia mi, golpeando mi mano, haciendome soltar la pistola.

-No sigas luchando, ¿Que no comprendes que vas a morir?. -Dijo ella.

-No quiero morir... -Dije

-Lo siento, pero tienes que morirte. -

Puso su mano en mi cuello, para luego girarse y arrojarme contra un árbol, haciendome golpear un árbol de espaldas, para luego caer al suelo, escupiendo mucha sangre. Empecé a arrastrarme... queria irme. No queria morir, maldición, no queria. Ella se acercó a mi, con una gran sonrisa en su rostro.

Habia sujetado mis dos pistolas, me las lanzó delante mio.

-Vamos, toma la pistola y lucha. -

Las tome, no se que se le pasaba por la cabeza, pero no dudaria en usarlas. Las tome, a lo que me giré, quedando boca arriba, la miré y le apunté con mis pistolas. Ella sonrió. Sonrió y dio un paso hacia delante, estirando uno de sus pies con tal velocidad que no pude verlo hasta que este golpeó mi cara con fuerza, haciendo que mi cabeza golpeara al suelo.

Luego de eso, pisó mi pecho con muchisima fuerza, haciendome escupir algo de sangre y que las pistolas se cayeran de mis paralizadas manos. Pero no se detuvo ahi, me pisó unas cuantas veces mientras reia. En una, frené sus pies con mis dos manos, intentando separarlo, pero ella seguia haciendo fuerza. No era que tuviera mucha fuerza, era que mi cuerpo parecía haberse rendido.

-¿No lo entiendes?. Vas a morir. Hagas lo que hagas, no puedes matarme, porque ya esta escrito que vas a morir aqui. Ya esta decidido que yo soy tu muerte. -Dijo ella.

-No voy a morir. -Dije, empujando su pie, para finalmente sacarle de encima mio.

Mi cabeza empezaba a doler. Me puse de pie lentamente, tambaleando y sintendo que me iba a desmayar en cualquier momento.

-Tu vida esta a muy poco de apagarse. La flama apenas puede verse. No te esfuerzes mas, no tienes forma de sobrevivir. -Dijo ella.

-No me importa, no voy a morir. -Dije, escupiendo algo de sangre.

Dolor.

Algo se clavó en mi cuerpo.

Algo cortó la carne en alguna zona cerca de mi cintura. Bajé la mirada. Un cuchillo estaba clavado en mi torso. Toda la hoja se habia enterrado en mi torso, en la zona de mi riñón faltante, una herida profunda. Alcé la mirada, mientras un hilo de sangre caia por mi boca. Diana me miraba a los ojos. Me habia apuñalado.

Retiró el cuchillo, con un hilo de sangre que se corto cuando ella finalmente hizo un movimiento brusco hacia un lado, lanzando algunas gotas de mi sangre. Puse mi mano izquierda sobre la herida, a lo que di unos pasos hacia atras, hasta chocar un arbol.

-Ya esta, ahora muere. Me divertiste asi que te dejaré morir tranquilo. -Dijo ella, sonriendo.

Negro. Todo a mi alrededor se volvió negro. Mi cuerpo no respondia, solo sentia dolor. Un dolor horrible que recorria cada parte de mi ser. Sentia mi cabeza partiendose en dos; algo dentro de lla recorriendola y destrozando todo a su paso. Sentia el frio de la muerte tocandome los hombros, sentia la vida escapandose de mis manos.

-Antes de que mueras, ¿Quieres saber la historia de mis ojos?. Naci en una iglesia, la hija ilegitima de una monja y un cura. Idiotas, solo pensaban en sexo. Aparentemente debi ser una bendición, pero resulté ser lo contrario. Mis ojos negros asustaban a todos y todos temian cuando contaba que podia ver llamas en ellos. -Dijo "Diana."

¿Era asi como iba a terminar?. ¿Era asi como iba a morir?. ¿Al menos siquiera habia aportado algo?. ¿Mi vida habia significado algo?. ¿Realmente habia valido la pena?. Muchas preguntas, demasiadas, las respuestas no llegarian a formularse del todo, la muerte iba a ser mas rápida, mucho mas rápida.

-Pero la pesadilla empezó cuando empecé a contarles a todos como lucian las "flamas" que los representaban, cuando una flama era pequeña, la persona acababa muriendo. Niña demonio, bicho, hija de Satán, etc. Todos esos apodos me pusieron. Hasta que bueno, me volví mayor, me cansé y descubrí que mi influencia podia reducir la vida de los demas, ¿No es algo genial?. Incluso maté a mi madre, por zorra. -Dijo ella, riendo.

Iba a dejar sola a mi hermanita, mi pequeña Diana... se iba a poner muy triste. Cuando por fin habia recuperado su memoria, iba a abandonarle de nuevo... Pero lo injusto era que esa killer me mató, esa tal "Diana". Se llamaba como mi hermana menor, pero no era nada que ver a ella. Era una asesina que veia la muerte, que hacia lo que queria con las vidas.

Ver la muerte...¿No era lo que yo habia hecho todo el tiempo?. No podia ser, no podia ser que muriera asi. Lo mio no era una verdadera muerte, eso estaba lejos de ser la muerte que habia visto todos los dias desde hacia 2 años. No... No podia... No podia dejarme caer.

Mi cabeza explotó. Mi cerebro se sobrecalentó. Mis ojos empezaron a quemarme, mis sentidos estaban estallando, escuchaba ruido, no veia nada, el dolor se sentia como el mismisimo infierno, todo mi ser estaba intensificado. Estaba vivo. Seguia vivo. SEGUIA VIVO.

Mis parpados parecian haberse pegado por la sangre seca, pero los abri completamente. Mis ojos se abrieron completamente, siendo bañados por la luz de la luna, cosa que sorprendió a Diana. Estaba apoyado en un árbol, me separé de este. Dolor, solo podia sentir dolor. Sangre empezó a caer por mi mejilla izquierda. Mi ojo quemaba, parecia estar derritiendo el interior de mi cabeza.

Entendia absolutamente todo. Entendia de que iba la habilidad de Diana, entendia que estaba pasando. Entendia quien iba a morir y quien no. Entendia la muerte. Diana se sorprendió al verme parado, dando un paso hacia adelante, con la mirada en alto.

-¿Como puedes seguir asi?. -Preguntó ella, parecía nerviosa.

Dolor.

-Finalmente lo comprendí. Comprendí tu habilidad. -Dije, mirandola a los ojos.

Dolor.

-Tu ojo... -Dijo ella, dando otro paso hacia atras.
The Deadman Origins
Dolor.

-¿Como me ves ahora?. -Pregunté.

Dolor.

-La flama... esta creciendo. -Dijo ella, asustada y sorprendida.

Muerte.

-Entiendo. No me equivoqué entonces. -Dije, muy serio. -¿Ya lo entendiste?. -

Sangre.

-Esto jamás habia pasado.. ¿Que hiciste?, deberias haber muerto. ¡Deberias haberte apagado!. -Gritó ella, asustada.

Miedo.

-Eso es porque tu no puedes ver la muerte. -Dije, tomando mi cuchillo.

Dolor.

-¿Que estas diciendo?. -Otro paso hacia atras.

Mente en blanco. No sentia nada.

-Lo que tu ves no es la muerte. Es la vida. -Dije, tapando mi ojo derecho con mi mano izquierda.

-¿Que demonios?. -Estaba asustada. Lo normal.

-No puedes ver la muerte. Puedes ver la vida. Ves la vida de las personas en el momento. Cuando estaba al borde de la muerte, veias mi vida como una flama a punto de extinguirse. Ahora ves la flama creciendo. Porque no voy a morir, porque la que va a morir eres tu. -

-Estas jodidamente demente. -

-Si, estoy asi porque yo si he visto la muerte. Tu no. -

-¡He acabado con muchas vidas, se lo que es la muerte, la veo siempre!. -

-No, si pudieras ver la muerte, no serias capaz de avanzar. No serias capaz de dar ni un paso adelante. No serias capaz de salir afuera, de comprender que la vida es algo que se puede extinguir con tal facilidad que nunca sabrias que viviste una buena vida. Nunca sabrias si la disfrutaste, porque la muerte llega tarde o temprano. Si pudieras ver la muerte, no podrias seguir viviendo. -

Salté. Salté con muchisima fuerza. Mi cuerpo se sentia imparable. Ella me esquivó, mi cuchillo hizo un tajo enorme en el árbol que estaba detrás de ella. Me giré, mirandola a los ojos.
Jared the killer Reborn
-Si pudieras ver la muerte, no estarias aqui. -Dije, lanzándole un corte en diagonal.

Ella intentó bloquear el ataque con su cuchillo, pero fue en vano. Mi cuchillo lo partió como si nada, a lo que ella puso una expresión de horror, a lo que dio un salto hacia atras, muy asustada.

-¿Estas asustada?. Estas familiarizada con la muerte, no deberias de temerle a nada. Al fin y al cabo, ¿No era que tu veias la muerte?. ¿No será que la "portadora de la muerte" teme morir?. -Dije, estirando mi mano izquierda hacia su rostro.

Ella se inclinó hacia atrás, esquivando mi mano, estaba completamente asustada.

-Solo puedes ver la vida. Como esta puede que se apague o no. No comprendes la muerte, no comprendes lo que significa morir. Por eso no puedes matarme. -Dije, dando unos pasos lentos hacia ella.

-A-alejate. -Su voz tartamudeaba.

Era obvio. Era malditamente obvio. Ella no entendia la muerte en lo mas minimo. Solo los que vimos morir a todos los que queriamos, solo los que estuvimos a poco de entregar nuestras vidas, solo los que estuvimos cara a cara con la muerte y le escupimos su fria y muerta cara, comprendiamos lo que era la muerte.

Ella no.

Su cuerpo conoceria la muerte en poco tiempo. Y yo seria quien se la presente.

-Naciste con un don que podria haber salvado vidas. Lo usaste para el mal, esos ojos no dan miedo. No lo dan para nada. Esos ojos son hermosos, son demasiado hermosos como para alguien como tu. Unos ojos que pueden salvar vidas, no pueden estar en el rostro de una asesina como tu. -Dije, moviendo mi mano a toda velocidad hacia ella.

Los dedos de mi mano derecha se posaron en su ojo derecho, a lo que sujeté su cabeza con mi mano izquierda. Ella comenzó a gritar. Lentamente, comencé a apretar el ojo, cuidando de no reventarlo, para muy, MUY lentamente, sacarlo, para finalmente arrancarlo con brutalidad, a lo que ella dio un alarido que probablemente se escuchó por toda la zona.

Su ojo completamente negro estaba entre mis dedos. La solté. Ella cayó al suelo, llevando sus manos hacia su cuenca ocular vacia, gritando desesperada por el dolor horrible que sentia. Me quedé mirando su ojos. Reflejado en ella, podia ver mi ojo izquierdo, completamente negro, con mi iris roja, Con lagrimas de sangre recorriendo mi mejilla.

Ella me miró, aun jadeando entre gritos de dolor.

-Solo falta uno. -Dije, apretando el ojo, para finalmente reventarlo en mi mano.

Ella hizo una gran expresión de horror, a lo que se giró, corriendo desesperada hacia el fondo del bosque. Empecé a correr detras de ella.

-Todas las personas que maté, todas las personas que vi morir, estan siempre susurrandome al oido. Tocando mis hombros con sus manos muertas, pidiendome que muera y pague por lo que hice. Eso es la muerte, algo que siempre te persigue. No algo de lo que puedas alardear ni creerte "mensajera". -Dije, mirando su espalda.

-¡Dejame en paz!. -Gritó ella.

-Dejame que te muestre lo que es la muerte. -Dije, saltando a un árbol.

Una vez arriba, comencé a saltar de árbol en árbol, siguiendola. No la iba a dejar escapar, pero tampoco queria que ella supiera donde estaba. Diana corria desesperada entre los arboles, con una mano cubriendo su ojo faltante. Jadeaba y lanzaba pequeños gritos de dolor mientras huia por su vida, yo estaba arriba, saltando de arbol en árbo, acechandola.

Mientras saltaba, pude ver algo. Un esqueleto. Bah, una especie de paracaidas colgando de la parte mas alta del arbol. El "cadaver" parecia el de algun soldado, quizás alguno que estuvo en la segunda guerra mundial, muy probablemente. Su cuello se habia enredado con el paracaidas y se habia roto, que muerte horrible.

En su "traje", tenia una escopeta. Una Winchester antigua, no estaba seguro el modelo, no era conocedor de ese tipo de armas. La tomé, para luego darme la vuelta y continuar mi "caceria". Diana ya habia avanzado un poco sin que yo la siguiera, pero eso no era problema para mi. Solo debia saltar mas rapido.

Un poco mas rapido, hasta finalmente alcanzarla. Cosa que hice. Estando ya sobre ella, me detuve. Apunté con la escopeta lo mas rápido posible y le apunte a las piernas. Se las iba a destrozar. No hay peor castigo que no poder huir de tu mayor temor. Yo era su temor, por eso no la dejaria escapar.

Jalé el gatillo.

Silencio.

El arma no funcionaba.

Intentar disparar era inutil.

Pero eso no significaba que el arma fuera del todo inutil.

Pero si, era util. La sujeté con mis dos manos, apuntando el cañon hacia abajo. Observé a Diana, la cual se habia detenido frente a un gran árbol, estaba mirando en todas las direcciones, probablemente asegurandose de que se habia librado de mi. Finalmente, se apoyó en un árbol, mientras posaba sus manos en su ojos, llorando del por el dolor.

No se habia librado de mi. Ni de lejos. Salté del árbol, en dirección hacia ella, llevando la escopeta aun en mis manos. Finalmente, cuando ella tenia la mirada baja, mi cuerpo se acercó al suyo. Estiré mis piernas y me incliné un poco hacia mi derecha, por lo cual cai, clavando el cañón de la escopeta del lado izquierdo de su cuerpo, en la zona de su riñon, un poco hacia el centro.

La escopeta se clavó, clavándose también en el árbol. Justo cuando esto ocurrió, solté la escopeta, a lo que mi cuerpo siguió de largo por la posición en la que me había colocado, aunque estaba de cierta manera en una posición ventajosa, pues me di media vuelta en el aire, apoyando mis manos en el sielo, junto a uno de mis pies, mientras que moví mi pierna izquierda, también apoyando el pie ahi, para luego detenerme y empujarme para atras por la fuerza de la caida.

Estaba apoyando mi rodilla derecha en el suelo y mi pie izquierda al lado de esta, mi brazo izquierdo se posaba sobre dicha pierna, mientras observaba la parte trasera del árbol donde habia dejado clavada a Diana. Ella estaba gritando del dolor, muy desesperada.

Me puse de pie, para luego caminar lentamente hacia ella. Ella seguia gritando del dolor, mientras que podia ver de un lado como agitaba su brazo derecho. Una vez llegue en frente de ella, la miré a la cara. Su cuenca vacia sangraba y su ojo restante no paraba de hacer brutar lagrimas de forma desesperada. En su rostro se reflejaba miedo, odio y mucho, mucho dolor.

La escopeta estaba clavada con fuerza, le habia causado un daño horrible, pero peor aún seria si le retiraba la escopeta. Sus piernas parecian haber perdido la fuerza. Solo se mantenia de pie por la posición de sus piernas y por el hecho de estar clavada al árbol. La miré por unos segundos sin decir nada, mientras ella se quejaba del dolor, a veces gritando, a veces solo jadeando.

En un momento, escupió muchisima sangre, salpicando uno de mis pies. Su rostro estaba de lado, lucia mareada. Como si estuviera a nada de perder la vida. Pero también parecía no querer morir.

-La herida que te hice... No esta... -Dijo ella.

Miré mi abdomen. Tenia razón. El corte en la ropa estaba, pero la herida no. Estaba cerrada, ya cicatrizando. No le di importancia. Enderecé su cabeza con mi mano izquierda, a lo que su unico ojo me miró.

-No me mires con ese ojo... monstruo. -Dijo ella, se sentia el cansancio en su voz.

-Si, tienes razón. Yo soy un monstruo, pero la culpa fue de Jeff por liberarme. Fue su culpa liberar a alguien que los va a matar a todos. -Dije.

-No tendrás ni oportunidad contra el. -

-Eso lo veré después. Ahora, ¿Que haces que simplemente no mueres?. Antes me preguntaste para que vivir, si no tenia nada, ¿No estas tu en la misma bolsa que yo?. No tienes nada por que vivir, aun asi te rehusas a morir. -

-... -

-¿Quieres ver que me queda?, ¿Que me queda para mantenerme vivo?. -

-...Alejate de mi.. -Su voz sonaba casi como un susurro.

-Si los demas podemos ver en ti, entonces tu podras ver en mi. -

Acerqué mi ojo izquierdo al suyo. Mi ojo que ella tanto odiaba. Aquel ojo negro con la iris roja. Aquel ojo lleno de mini grietas, como venas que empezaban a formarse recién. Mi ojo quedó a escasos centimetros de su unico ojo, a lo que varios recuerdos empezaron a pasar por mi cabeza.

La muerte de mis padres; cada cuerpo sin vida, todo lo que vi desde ese dia en adelante pasó por mi cabeza, hacia la suya. Cada puñalada, cada disparo, cada cadaver, cada desmembramiento, todo paso por ahi. Todo. Una visión que enloqueceria a cualquiera.

Una vez terminó, me alejé de ella. Su rostro lucia como si hubiera visto algo de lo que jamas se recuperaria. Como si hubiese visto el infierno. El mismo rostro que tuve yo la primera vez que maté, ahora ella habia visto la verdadera muerte.

-¿Puedes verlo?, todo lo que me queda es la muerte a mi lado. -Dije.

Saqué mi cuchillo, para luego enterrarlo lentamente en su pecho, hasta finalmente dejarlo enterrado completamente.

-Ah. -Fue lo unico que ella dijo, sin dejar aquella expresión de miedo profundo.

Retiré el cuchillo, dejando un gran hilo de sangre, para luego romper dicho hilo en un brusco movimiento que lanzó la sangre hacia un costado, tal y como ella me hizo a mi.

-Lo que sentiras ahora es el abrazo de la muerte. Felicidades, por fin podrás ver la muerte. -Dije, sonriendo.

Me di media vuelta, para luego mirarla por sobre mi hombro.

-No olvides mandarle saludos de mi parte a la muerte cuando pose sus manos frias en tu cuello. -Tras decir eso, me giré para caminar hacia donde estaban los killers.

Caminé hacia la zona donde peleamos inicialmente, ahi, en el suelo, estaban mis pistolas. Me agaché para lenvantarlas, las recargue y las guardé en mi chaqueta. Realmente no sabia que hacer sin aquellas pistolas, me sentia desnudo cuando no las tenia. La sensación de dolor extremo seguia presente en mi cuerpo.

Mi cabeza se sentia abierta, como si me la hubieran partido en dos de un machetazo o algo asi, dolia tanto que apenas podia sentir el dolor. O quizás lo correcto era decir que apenas podia pensar con tanto dolor. Caminé hasta llegar al cruce de antes, pero todo lucia diferente, muy diferente.

Ahi estaba Shokki, sentado frente a un árbol, con su lanza clavada frente a el. Lo miré y este no dijo nada, solo tenia la vista fija delante. En la escena del "crimen". Ahi estaba parado Miguel, con sus manos llenas de sangre. Debajo de el, un cadáver destrozado de una killer, al parecer. Miguel tenia lagrimas en sus ojos, Kinn estaba a su lado, con una herida en su hombro, hablandole.

Los killers le gritaban todos "traidor". Parecian querer atacarlo pero al mismo tiempo temian, temian por el aura negra que rodeaba a Miguel. No era como el aura de esos tipos en mi "visión", era algo mas... increible. Miguel miraba a su alrededor, hasta que finalmente me miró a mi, pareció sorprenderse. Todos me miraron sorprendidos.

¿Era por mi aspecto?. ¿Por mi ojo?. ¿Porque habia sobrevivido?. ¿Por la sangre cubriendome?. Solo sabia que Miguel habia hecho algo malo. Traicionar a los Killers. Habia matado de nuevo, habia traicionado a uno de los suyos. Eso no se lo iba a permitir.

-¿Traicionas a los tuyos?. Yo que pensaba que podias cambiar. -Dije, muy enojado.
Jared the Killer: Reborn - Capitulo 13.

-Te equivocas, no es lo que parece. -Dijo Miguel, mirando a Shokki, quien solo seguia de brazos cruzados, sin decir nada.

-Si, me equivoque. Me equivoqué pensando que podias cambiar. -

-¡Pero puedo cambiar!. -

-¡SOLO PARA PEOR!. -

-¡...!. -

-¡Hoy te preocupabas por la muerte de tu amigo, pero ahora mirate, solo te preocupas por limpiar tu imagen después de haber matado a una de los tuyos!. ¡Me das asco!. ¡Me das tanto asco que te mataria ahora mismo!. -

Miguel dio un paso hacia adelante.

-No, Miguel, ni se te ocurra hacerlo. -Dijo Kinn.

-Intenta matarme. -Dijo Miguel, muy enojado.

-Si debo hacerlo... -Dije, bajando la mirada.

Me agaché levemente, para luego dar un salto hacia Miguel. Un salto tan pero tan potente, que el suelo bajo mis pies pareció explotar un segundo después de que mis pies se despegaran de este. Mi pie derecho chocó el pecho de Miguel, mandandolo a volar hacia los árboles que estaban detras.

Volamos los dos entre los árboles, golpeando algunos, los cuales eran partidos al instante, para finalmente caer los dos al suelo. Miguel de espaldas, girandose en el suelo hasta quedar con los pies en la dirección contraria a la que me encontraba yo. Caí de pie, tambaleandome levemente, viendo a Miguel en el suelo, el cual se puso de pie con aquella aura aún rodeandolo, con ojos llenos de lagrimas y furia.

-Ya no soy la persona que derrotaste aquel dia, Miguel. -Dije, limpiandome la sangre de mi ojo, en vano, porque comenzó a sangrar nuevamente.

-Tienes razón, no eres esa persona. Eres un monstruo. -Dijo el.

-¿Un monstruo llamando monstruo a otro?. Que hipocrita. -

-¿Nunca te cansas de decir estupideces?.-

-Pensé que ese eras tu llamandote a ti mismo "El heraldo del fin de los tiempos". -

-¿Dudas de mi?. -

-No, no dudo. Es por eso que voy a matarte. -

-Vamos, intentalo. -

Me preparé para tirarmele de un derechazo, pero escuché el sonido de varias pisadas. Miguel parecia estar viendo algo detras de mi, fue ahi cuando me giré. Todos los killers estaban viendo, todos miraban como ibamos a luchar, incluso Kinn estaba ahi, mal herido. No solo el, Shokki estaba parado en un árbol, observando.

Me reí.

Para aquellos killers, eramos un espectaculo.

Solo nos querian ver morir. No les importaba quien ganara, solo esperaban que el ganador quedara lo suficientemente herido como para rematarlo entre todos.

-¿Te das cuenta Miguel?. Nos odian, quieren vernos a ambos muertos. Por eso estan aqui. Quieren que nos destrocemos el uno al otro. A ti te odian por traidor, temen que les quites la vida. A mi me odian y me temen, porque saben que los mataré a todos. -Dije, mirandolos con asco.

-Nadie interferirá. -Dijo Shokki.

Asentí. Luego, miré a Miguel, quien seguia con la misma mirada de impotencia.

-¿Porque esa cara tan larga?. Sonrie, ¡Todos estan mirando!. -Dije, extendiendo mis brazos hacia los lados.

-¿Ahora esto es un espectaculo?. -Preguntó Miguel.

-Para ellos si lo es. ¿No lo entiendes?. Era obvio que nunca estarian contigo hasta el final. Al fin y al cabo, solo les importan sus miserables vidas. -

-Ya deja de hablar, maldición. ¿Nunca te puedes callar?. -

-Es divertido hacerte enojar. -

Miguel se me lanzó con una patada al torso, la cual detuve con mis dos manos, pero se giro, dandome una fuere patada en la boca con su otro pie. Lo solté, retrocediendo varios metros, Miguel se agachó, apoyando su mano derecha en el suelo, para luego dar un fuerte salto, embistiendome de forma brutal.

Mi cuerpo recibió su impacto de lleno, siendo lanzado hacia atrás, chocando un árbol, para luego dirigirme al suelo. Pero pude caer de pie de pura suerte. Miguel se me acercó con otro salto, esta vez lanzandome un izquierdazo. Yo estaba un poco de espaldas, asi que aprovechando esto, hice fuerza en los brazos, levantando mi cuerpo, para darle una doble patada en la cara, que lo hizo volar unos 2 metros hacia atras, cayendo este de pie.

El levantarme asi hizo que mi cuerpo se inclinara sobre mi cabeza, a lo que afloje mis manos, dandome una vuelta en el aire a gran velocidad, quedando de pie de espaldas, para luego inclinar mi cuerpo hacia mi izquierda, dandome media vuelta hacia Miguel, el cual también arremetió contra mi. Cada uno lanzó un puñetazo.

La unica diferencia fue que Miguel tenia su cuchillo en su mano libre, a lo que me lanzó un corte directo a los ojos justo cuando amagó a golpearme. El infeliz cambió de mano justo a tiempo, me iba a quedar ciego. Como acto reflejo, atiné a agacharme, solo para que aquel cuchillo de mierda me cortara la frente de forma horizontal, un corte profundo. Senti aquella maldita hoja rozar mi maldito cráneo.

Puse mi mano derecha en mi frente, a lo que sonreí.
Jared the killer
Luego de eso, la sangre empezó a salir a mas no poder.

Rojo. Todo a mi vista se volvió rojo. No veia una mierda, mis ojos se habian llenado de sangre. MI sangre. Lo unico que pude sentir, fue un fuerte golpe en mi rostro, que me mandó a volar varios metros hacia atras. ¿Desde cuando Miguel se habia vuelto tan fuerte?, la vez anterior que habiamos peleado no era tan fuerte. Maldición, si momentos antes lo habia humillado, era obvio que lo habia sobrepasado.

Entonces, ¿Que era ahora?, ¿Que lo hacia tan especial?. Me pasé la mano por la frente, limpiando la sangre. Me habia quitado la bufanda durante la pelea con Diana, es decir, me la habia puesto hacia unos momentos. Me la quité, la puse alrededor de mi cabeza y hice un nudo detrás de esta. Aquella bufanda estaba muy maltradada a decir verdad, era mas un trapo viejo que otra cosa.

Atada en mi frente, retenia mi cabello contra la herida, secandose este e impidiendo que la sangre cubriera mi rostro. Mire hacia adelante, ahi estaba Miguel, parado, con el cuchillo en su mano izquierda. ¿Por que no lo usaba en su mano derecha?, parecia dudar usarlo en esta.

-No me digas que... ¿Wolf te jodió el brazo?. -Pregunte.

No dijo nada. Habia atinado, al parecer.

-Soy ambidiestro. -Dijo, finalmente.

-Bueno, tu te quedaste con un brazo jodido y yo con una horrible cicatriz en mi torso. -

Tras decir eso, levanté mi remera e hice a un lado mi chaqueta, mostrandole la quemadura que me quedó producto del ataque que usó contra mi en aquella ocasión. Luego de eso, señale mi frente.

-Y espero que esto no deje cicatriz. -Dije, algo molesto.

-Creeme que si no te mato, quedarás con mas que una simple cicatriz en la frente. -Dijo el.

Miguel se me lanzó, intentando clavarme su cuchillo en mi brazo izquierdo, pero alcé mi rodilla izuqierda, golpeando su mano, a lo que lo hice soltar el cuchillo, luego, le di un derechazo a la cara, seguido de eso sujeté su brazo izquierdo, solo para darme vuelta y arrojarlo contra un árbol, haciendolo chocar de espaldas contra este.

Inmediatemente, salté, dispuesto a darle una patada, pero Miguel saltó del árbol, a lo que mi pie golpeó dicho árbol, clavándose en este. Miguel sonrió de forma maliciosa, aprovechando eso, salto hacia mi, sujetandome de ambos brazos, sacandome del árbol, solo para estamparme contra otro árbol, es decir, se giró, impactandome contra el árbol de atras, mi pecho pareció partirse a golpearlo.

Me soltó, a lo que cai al suelo, tosiendo de forma violenta.

-¿Ves?, es lo mismo que la otra vez. Solo te limitas a ser mi sombra. -Dijo el, dandome la espalda.

Que.


Quie se creia que era.


¿QUIEN DEMONIOS DE PENSABA QUE ERA PARA DARME LA ESPALDA?.

Mi ojo lanzó un chorro de sangre. Me di vuelta hacia Miguel, a lo que arremetí contra el con toda la furia posible. El se giró, solo para ver como mi mano sujetaba su rostro. Me giré hacia mi izquierda, impactandolo contra un árbol. Luego lo hice hacia atras, a lo que comencé a golpearlo contra dicho árbol de forma violenta, hasta que finalmente lo parti, soltando a Miguel.

-¡NUNCA ME DES LA ESPALDA, LA UNICA PERSONA QUE ME PUEDE DAR LA ESPALDA ES JEFF, NADIE MAS!. -Grité, escupiendo muchisima sangre.

Era verdad. La espalda de Jeff era aquello que me alejaba de la paz. Anhelaba acercarme lo suficiente a su espalda como para apuñalarlo. No, para dispararle. Para poner el cañon de aquella pistola en su nuca y reventarle la cabeza.

Esa figura era irreemplazable. Miguel no se volveria otro obstaculo en mi camino, ya no. Intentó ponerse de pie, pero me le lancé con rapidez, sujetandolo de una pierna, para luego arrojarlo contra unos killers que estaban ahi, mirando. Miguel los impactó violentamente, haciendo caer a varios.

Me la lancé con mi cuchillo en manos, lanzando un corte en diagonal, el cual Miguel pudo esquivar. Los killers no tuvieron la misma suerte. 2 de ellos fueron partidos en dos y uno recibió un corte que le abrió la cara en dos. Miguel amagó a lanzar una patada, la cual esquivé. Luego sacó una pistola, disparandome 3 veces seguidas. Esquivé 3 disparos, pero uno rozó mi torso, a lo que di unos pasos hacia atras.

Miguel se levantó, solo para sacar su cuchillo y lanzarme un corte vertical. Hice una mueca de odio, a lo que le lancé un corte horizontal con mi cuchillo. El impaco fue tal que chispas volaron por los aires, a lo que ambos cuchillos rebotaron. Retrocedi lentamente, a lo que Miguel comenzó a seguirme.

Ambos nos pusimos en posición de ataque. Nos miramos a los ojos por unos segundos. Mi ojo izquierdo continuaba doliendo a mas no poder, también seguia sangrando. Sus ojos parecian estar rodeados por oscuridad, quizás un efecto secundario de esa aura. Le daban cierto aire de melancolia.

Finalmente los dos arremetimos. Le lancé un corte en diagonal al pecho, a lo que el me lanzó un corte horizontal a la cara. Segundos antes de ser tocado por el cuchillo, me di cuenta de lo que eso significaba. Me daba igual si moria, pero iba a cortar la bufanda... la bufanda que alguna vez fue de Diana... que primero le perteneció a mamá, luego a Diana y ahora a mi. No podia perderla.

Rojo. Los dos fuimos cubiertos por sangre. Tanto nuestra como de nuestro enemigo. El recibió un corte no muy profundo en su pecho por parte de mi cuchillo, lo cual pareció no detenerlo. Su cuchillo, en cambio, me habia cortado la mano izquierda a unos 3 centimetros del dedo pulgar, mas o menos hasta el dedo medio. La habia usado para cubrir la bufanda. La punta del cuchillo habia cortado mi cabeza, un poco arriba de la bufanda, pero era algo superficial.

Me miró sorprendido. Quizás le sorprendió que hiciera quello por mi bufanda.

-¿Por que?. -Preguntó.

-Es un recuerdo importante. -Dije, para luego darle una patada al pecho, despegandolo de mi.

La herida de mi mano se abrió unos 3 centimetros, lanzando sangre a montones. Grité por el dolor con muchisima fuerza, a lo que cai al suelo, de rodillas. Aún gritando. Dolia mas sin el cuchillo que con este. Miguel me miró. A lo que extendió su mano derecha en mi dirección.

-No creo que esto te mate, se que eres fuerte, pero te dejará fuera de combate para siempre, fue un gusto, "Phantom Bullet". -Dijo Miguel.

Me di cuenta al instante que era. Era la maldita llama roja que usó para quemarme el torso meses atrás. Su mano empezó a brillar, hasta que una llamarada infernal, roja como la sangre, salió de su mano, en mi dirección.

Me puse de pie lo mas rápido que pude, ignorando la brutal herida en mi mano izquierda, estirando mi mano derecha hacia la llama. No se en que pensaba. La llama pareció cubrir mi cuerpo entero, todo eso duró unos segundos, hasta que finalmente terminó.

Miguel dio unos pasos hacia atras, sorprendido.

-¿Por que la llama roja no te hizo nada?. -Preguntó el.

Asi era.

Mi mano habia detenido aquella llama. Como si la hubiera anulado completamente. Bueno, no del todo, mi palma estaba apenas quemada, pero nada comparado a la herida mi torso. Senti algo romperse en mi cabeza, quizás era otro efecto de lo de mi ojo, pero ahora me sentia mals vulnerable, pero al mismo tiempo mas fuerte.

-¿Eso es todo lo que tienes, "Heraldo del fin de los tiempos"?. -Dije, mientras bastante sangre fluia de mi boca y nariz.

El hizo un gesto de odio profundo, a lo que estiró sus manos hacia los lados, empezando a generar bolas de energia. Tal y como la otra vez, esto recién empezaba.

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Continuara...



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NOTA: Esto NO es una Creepypasta, es una historia de Acción, Ciencia ficción, Aventura, Fantasía que toma personajes de distintas Creepypastas y demás historias, lo aclaro para evitar comentarios ofensivos