La Audiencia de Zaragoza resalta que se aprovechó de su ingesta etílica. El sacerdote aseguró que fue sexo consentido y que no la forzó

4 Años de cárcel para un cura que violó a una joven ebria

A Juan Daniel Meñe Esono Madja se le acabó su vida sacerdotal. La Audiencia Provincial de Zaragoza le ha condenado a cuatro de prisión por violar a una joven, mientras dormía una borrachera.

Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 31 de enero del año pasado, cuando el cura, de origen guineano y destinado en el Algarve (Portugal), fue invitado a pasar unos días en Zaragoza a la casa de una amiga de este. Cenaron, bebieron vino y se fueron de fiesta. Era tal el estado etílico de la víctima que su exnovio se ofreció a acompañarla a casa, ya que no podía sostenerse.

Tras acostarla e irse a su casa, el cura entró en la habitación donde dormía la joven y, "aprovechándose del estado de embriaguez en el que esta se encontraba y debido al cual dormía en un estado de inconsciencia casi plena, y con ánimo de satisfacer sus apetitos libidinosos, se tumbó en su cama y, tras realizar varios tocamientos, la penetró vaginalmente realizando con ella el acto sexual completo".

Media hora después, la prima y su esposo, a los que el sacerdote había dicho que iba a preparar una bebida africana para combatir las resacas, sorprendieron al sacerdote en la habitación en la que dormía. Él negó en un principio que hubiera violado a la joven, versión que acabaría cambiando por la de unas relaciones consentidas. Los médicos del hospital hallaron en su vagina restos de semen que resultaron ser del cura. Los magistrados de la Sección Tercera de la Audiencia de Zaragoza reconocen que "el problema" de este caso es que hay dos versiones diferentes, si bien dan más valor al relato de la víctima, representada por la abogada Pilar Bernabéu. Destacan que siempre mantuvo los mismos hechos y que no hay ningún resentimiento o interés detrás para denunciar un hecho así. También apuntan que se ve corroborada por otros testimonios, entre ellos, el del forense del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA), Eduardo Cantón.

Este especialista aseveró que "presentaba síntomas claros de un estado de post ingesta etílica masiva".

Ante todo ello, el tribunal provincial llega a la conclusión, "nada contraria a los criterios de la lógica", de que la versión dada por la joven es la cierta y que el acto sexual llevado a cabo por Juan Daniel Meñe Esono Madja "fue sin el consentimiento de ella, quien se encontraba en estado agudo de embriaguez y tenía sus facultades intelectivas y volitivas, si no anuladas del todo, sí muy mermadas de manera que le imposibilitaba cualquier tipo de reacción defensiva ante la agresión de la que fue víctima". La abogada de la defensa, Cristina Remón, recurrirá esta sentencia ante el Supremo.