La mentira en la que vivimos


Compañeros, hoy vengo a presentarme ante ustedes para hablarles sobre algo que me he estado guardando durante mucho tiempo. Estoy seguro que no todos, sino es que la mayoría, no apoyarán lo que voy a decirles.

Compatriotas, hoy vengo a exponerles la mentira en la que vivimos, la mentira con la que crecimos, la que nos inculcaron. La mayor mentira que pueda existir: la mentira histórica.

Desde que éramos niños la mayoría de nuestros profesores de historia nos inculcaron un pensamiento nacionalista basado en la adoración a falso héroes. A los llamados ?héroes que nos dieron patria?.

Hoy, ante todos ustedes, les digo que todo eso es falso. Nuestra historia no solo es subjetiva, sino que también mentirosa. Nos han hecho creer que los supuestos patriotas que dieron luz a nuestra nación deben de ser colocados en un pedestal de oro. Mientras que a los supuestos villanos deben de ser odiados.

Si les digo: ¿a quién prefieren: a Porfirio Díaz o a Benito Juárez? Apuesto lo que quieran que casi todos me dirán que Benito Juárez. Y si les pregunto por qué me dirán cuanto argumento que han leído en los libros de historia: porque escribió la Constitución de 1857, impulsó las Leyes de Reforma, nos defendió de los franceses en la segunda intervención, por ser un humilde indígena de nacimiento y demás.

Y al preguntarles sobre su desprecio hacia Porfirio Díaz dirían: su preferencia por las corporaciones privadas extranjeras, el enriquecimiento de ciertos sectores pudientes dentro de la sociedad mexicana, la aniquilación masiva de indígenas mayas y yaquis en las granjas de henequén y los campos de trabajo, el empobrecimiento de la población general, una dictadura que oscureció a la historia de nuestro país.

Mismos resultados se podrían ver al hacer una analogía entre Miguel Hidalgo y Agustín de Iturbide. La mayoría pondría a Hidalgo como el héroe que dio origen a nuestro México libre de la supuesta represión española y a Iturbide como el emperador déspota y cruel que sumió al país en la crisis.

Toda nuestra vida hemos puestos a nuestros supuestos héroes en el cielo y a los así llamados traidores a la patria en el infierno, esto, metafóricamente hablando, claro. Pero, y si les dijera: ¿qué la historia no es como nos la pintan?

Todos sabemos que no existe persona completamente buena, ni tampoco persona completamente mala. ¿O me equivoco? Y si es así, ¿por qué clasifican a los personajes de nuestra historia cómo héroes y villanos? No entiendo su incongruencia, compañeros. Realmente no comprendo vuestra falta de raciocinio y lógica.

Pero no os puedo culpar de vuestra obvia ignorancia, vuestra ceguera a aceptar la verdad irrefutable. No es totalmente vuestra culpa. Es culpa del sistema, este sistema que nos ha inculcado falsas enseñanzas que han provocado varios malestares en nuestra sociedad.

Hoy, ante ustedes y ante el mundo, decreto que todo lo que hemos creído es falso. ¡Porque vivimos en una mentira!

Nuestra historia tiene tantos errores que tendría que escribir una enciclopedia que dejaría reducido de manera insignificante al libro de física de Buffa y al libro de algebra de Baldor como simples libros de bolsillo. Y es verdad, no exagero al declarar estas palabras.

Empezaré desde el comienzo de nuestra historia, no desde la Colonia o el México Independiente, no, sino desde el México prehispánico: Mesoamérica. Aquí, es donde todo comenzó, nuestra historia, nuestros ancestros, nuestra cultura y nuestra mentira.

Es totalmente falso decretar que nuestros ancestros indígenas eran seres completamente civilizados que poseían conocimientos científicos comparables a los que existían en el Viejo Mundo. Hoy sabemos gracias a varios descubrimientos arqueológicos que varias culturas importantes practicaban actos barbáricos como el sacrificio humano y el canibalismo. Todo esto basado en la adoración a falsas deidades.

Así que cualquiera que crea que si los españoles no nos hubieran conquistado es un completo mentiroso. El redescubrimiento de América así como la llegada y conquista de los españoles trajo varios beneficios a nuestra primitiva cultura: animales que hoy en día consumimos en grandes cantidades como los cerdos, vacas, caballos, gallinas y demás. Así como el uso de uno de los inventos que han cambiado la historia de la humanidad: la pólvora.

Trajeron conocimientos avanzados que habían sido perfeccionados y aplicados en Europa. Éstos, fueron complementados y corregidos por la cultura de Mesoamérica. Trajeron barcos, vestimentas, conocimiento y demás.

Avanzando años en la historia nos encontramos en el proceso de Independencia de México. Hemos puesto a Miguel Hidalgo como aquel gran líder que comandó a las fuerzas insurgentes por un México libre. Creo tristemente que ésta es una de las mayores falsedades que nos han hecho creer, compañeros míos.

Hidalgo fue un pésimo líder: desorganizado, embriagado por el poder y que propició varias masacres de inocentes en su supuesta búsqueda de independencia de la Corona Española. Sería absurdo pedir una revolución sin daños colaterales como la sangre derramada de inocentes. Pero él abusó de éstas excepciones, muchas masacres pudieron haber sido evitadas. Fue por eso que Ignacio Allende y los demás padres de la patria lo relevaron de su puesto como líder del ejército insurgente.

Ahora en el México juarista. Por favor, déjenme declarar que el gobierno de Benito Juárez fue como cualquier otro, es cierto, tuvo sus cosas buenas pero de igual manera cometió varios errores que no son mencionados en los libros de historia.

Muchos decimos que Juárez siempre veía por el pueblo mexicano, sobre todo por la clase baja que eran sus raíces. Pero hoy les digo que no todo es cierto. Si han acusado a Porfirio Díaz de ser un vendedor de patrias, realmente no conocen lo que Juárez hizo.

Si tuviera que ponerle un apodo a Juárez sería el ?Tío Sam Mexicano?. ¿Por qué mi desprecio hacia este zapoteca? Juárez vio más por los intereses extranjeros ?especialmente los estadounidenses- que por los mexicanos. En 4 ocasiones intentó vender territorio nacional a los Estados Unidos mediante delegaciones secretas con su secretario Melchor Ocampo.

En su lucha contra los conservadores en la Guerra de Reforma, solo para obtener el reconocimiento ?hago hincapié en esto, solo quería el reconocimiento, nunca pidió apoyo financiero o militar- del gobierno de Estados Unidos, permitió su libre paso por el Istmo de Tehuantepec.

¿Qué clase de gobernante deja que militares extranjeros pisen tu territorio solo pidiendo el reconocimiento de un gobierno que no debe por qué inmiscuirse en asuntos que no deberían de concernirle en lo absoluto? La misma pregunta es absurda, más aún el motivo de ésta.

Creo que para este punto deben de saber que muchas leyes y reformas presentes en la Constitución de 1857 no fueron escritas por Juárez, sino por otros compañeros de su gabinete y en políticos que los precedieron. No se engañen, él nunca fue realmente un fiel sirviente a la nación.

En el otro lado de la balanza, tenemos a Porfirio Díaz, el ?dictador?. Puede que Díaz haya mantenido el poder para sí mismo durante más de 30 años, pero no creo que en nuestra historia vuelva a existir una mejor inversión de tiempo.

Díaz extendió la vía ferrocarrilera a cientos de kilómetros, trajo el teléfono a pocos años de su invención, aumentó las vías telegráficas, trajo el cine y demás innovaciones. Es cierto, no puedo quitar de sus hombros el peso de los miles de cadáveres indígenas que murieron injustamente durante su gobierno.

Muchos se quejan de Porfirio Díaz de ser caracterizado por ser un gobierno autoritario. Pero les diré la triste verdad, es que el mexicano, es un ser que no sabe ser libre. Apenas prueba una pizca de libertad ya quiere liberarse del sistema. Esta paz forzada como muchos han denominado trajo una época de prosperidad que no se ha vuelto a ver en la historia de México, es cierto, fue duro, pero fue justo. Realmente admiro a Díaz, porque él desde joven siempre quiso servir a su país para mejorarlo y así lo hizo. Le pese a quién le pese, es difícil cuestionar dicha aseveración. Las pruebas están sobre la mesa, es vuestra decisión si quieren verlas.

Ya a mediados del siglo XX hasta nuestros días han existido diversos movimientos sociales exigiendo justica, exigiendo libertad. La verdad, es que los integrantes de estos grupos son solamente una bola de revoltosos. Así, eso dije, revoltosos.

Holgazanes, patanes que lo único que saben que hacer es pedir y pedir, pero ¿qué dan a cambio? Molestias para la población trabajadora, daños a la propiedad pública y privada, violación a las leyes. No creo que esa sea la manera de pedir las cosas.

Estos malestares que persisten hasta nuestros días vienen basándose en las falsas ideas que se nos han inculcado, justificando la lucha sobre los ideales de falsos héroes. En esta historia, no existen héroes ni villanos, solo personajes.

En los 60?s, durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz uno de los movimientos con mayor eco fue el médico. ¿Saben qué pedían los médicos? Pedían aumentos a sus ya jugosos salarios, no me pueden dejar mentir que un médico del I.M.S.S. es bien pagado. Los sueldos federales son muy buscados por algo.

En esta ocasión la solución de Ordaz fue más pacífica, todos aquellos médicos que se rehusarán a volver a trabajar fueron despedidos y en su lugar fueron contratados médicos militares que trabajaron gratis hasta que se buscarán nuevos empleados para dichas plazas.

Posteriormente en 1968, durante el Movimiento Estudiantil que alcanzaría su punto cumbre con la Matanza de Tlatelolco. Todo lo que sabemos de esta oscura época es gracias a escritores de izquierda como Elena Poniatowska, la cual, les informo ha recibido demandas por la alteración de varios testimonios de este movimiento.

Es cierto, varias de las reacciones llevadas a cabo por el gobierno de Díaz Ordaz pudieron haber sido cambiadas. Pero igual muchas fueron recíprocas a las acciones del movimiento estudiantil. Secuestro de vehículos particulares, saqueos, robos, ultrajes, vandalismo, daño a la propiedad y pérdidas comerciales a terceros ajenos a este movimiento.

Compañeros, os invito a limpiar sus ojos, a despejar vuestra vista. Que esta es la mentira en la que vivimos, la mentira que ha envenenado nuestra mente y no nos permite ver la verdad.

¡Abran los ojos, vean la verdad que está aquí presente! No podemos dejar que los errores de nuestro pasado echen a perder nuestro presente y nuestro futuro. Dejemos a un lado a los falsos héroes, que no hay nadie malo ni nadie bueno.

¡Esta es la mentira! Elimínenla de vuestras creencias y doctrinas, que debemos de mejorar. Debemos de cambiar, por el bien no solo nuestro, sino el de nuestra nación.