Un estudio realizado en seis ciudades de EE.UU., entre ellas Nueva York y Los Ángeles, ha demostrado que niveles de contaminación inferiores a los límites legales pueden aumentar el riesgo cardiovascular, al acumularse depósitos de calcio en las arterias del corazón.

La contaminación obstruye las arterias coronarias

La exposición a largo plazo a la contaminación del aire se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades del corazón, pero el proceso biológico no se conoce.

Ahora, un importante estudio de una década de duración sobre miles de estadounidenses ha encontrado que las personas que viven en zonas con más contaminación exterior -incluso a niveles bajos, comunes en los Estados Unidos- acumulan depósitos en las arterias que irrigan el corazón más rápido que las personas que viven en zonas menos contaminadas. El estudio se ha publicado en línea en The Lancet.

Anteriores estudios epidemiológicos han demostrado la relación entre la contaminación por partículas, conocida como partículas en suspensión, y las enfermedades del corazón. No estaba claro, sin embargo, cómo conducía la exposición a las partículas a enfermedades del sistema cardiovascular. Estudios anteriores habían sido más cortos y habían dependido de bases de datos existentes recogidas para otros fines.

Ahora, evidencia directa del Estudio Multiétnico de Aterosclerosis y Contaminación Atmosférica (MESA Air), un estudio epidemiológico de 10 años de duración sobre más de 6.000 personas de seis estados de Estados Unidos, muestra que la contaminación del aire -incluso a niveles por debajo de los estándares regulados- acelera la progresión de la aterosclerosis.

Esta enfermedad, también llamada endurecimiento de las arterias, puede causar ataques al corazón. Los investigadores midieron repetidamente los depósitos de calcio en las arterias del corazón utilizando tomografía computarizada. También evaluaron la exposición de cada persona a la contaminación según su domicilio.

Joel Kaufman, profesor de ciencias de la salud ambiental y ocupacional de la Universidad de Washington (Seattle, EE.UU.), y también profesor de epidemiología y de medicina, dirige MESA Air y es el autor principal del artículo publicado.


Exposición

Los investigadores calcularon la exposición de cada participante a las partículas finas en suspensión, las que son inferiores a 2,5 micras de diámetro y demasiado pequeñas para ser vistas a simple vista. Además de las PM2,5, también miden la exposición a óxido de nitrógeno y dióxido de nitrógeno, y al hollín.

El equipo de investigación recogió miles de mediciones de la contaminación del aire en las comunidades y casas de los participantes en el estudio. Luego desarrolló y aplicó modelos computacionales que incluían información local sobre el uso del suelo, los volúmenes de tráfico viario, las condiciones climáticas, y las fuentes locales de contaminación del aire. Estos modelos generaron las concentraciones de contaminación precisas en el hogar de cada persona.

Mientras tanto, entre los años 2000 y 2012, los participantes visitaron clínicas varias veces para someterse a las mediciones de los depósitos de calcio en sus arterias.


Resultados

Los resultados fueron más fuertes para las partículas finas y los gases contaminantes relacionados con el tráfico, llamados óxidos de nitrógeno.

El estudio encontró que por cada 5 mg / m3 más de concentración de PM2,5, o por cada 35 partes por mil millones de concentración de óxidos de nitrógeno -más o menos la diferencia entre las áreas más y menos contaminadas de una zona metropolitana de Estados Unidos- las personas tenían un ritmo de acumulación de calcio en las arterias 4 unidades Agatston / año más rápido. Se trata de una aceleración de un 20 por ciento.

"Se ven los efectos incluso en Estados Unidos, donde los esfuerzos para reducir la exposición han tenido un éxito notable en comparación con muchas otras partes del mundo", dice Kaufman en la información de UW. Las exposiciones eran bajas en comparación con las normas de calidad del aire de EE.UU., que permiten una concentración promedio anual de PM2,5 de 12 mg / m3. Los participantes en el estudio experimentaban concentraciones entre 9.2 y 22,6 mg / m3.

El estudio MESA Air fue financiado en 2004 por la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU., así como los Institutos Nacionales de Salud.

Los participantes vivían en seis grandes ciudades de Estados Unidos. Las clínicas estaban en Baltimore, Chicago, Los Ángeles, Nueva York, St. Paul (Minnesota) y Winston-Salem (Carolina del Norte). De las personas en el estudio, el 39 por ciento eran blancos, el 27 por ciento negros, el 22 por ciento hispanos, y el 12 por ciento chinos.